sexta-feira, 19 de julho de 2013

Nunca ComicSans... a menos que seas Deadpool.

El tema del Comic Sans ha sido tan discutido que se ha convertido en un meme de la red. Y no es por poco; si pensamos en su origen, ComicSans es un chiste contado al revés, es la fuente que se burla de sí misma, es la cursilería de los pensamientos cursis. Es ComicSans.

Para quienes saben, ComicSans es un residuo que Microsoft terminó abandonado entre sus fuentes disponibles (gratuitas) de Office Word porque, pues, ya se había pagado por ella. Es una fuente tan residuo que ni siquiera está completa en nombre, es decir, no sirve ni para diálogos de cómics. Es una tipografía torpe, descuidada, gorda y con cara de niña mimada, tan es así que, justamente, son las niñas torpes descuidadas y mimadas quienes usan más esta fuente, porque dice las cosas de un modo dulzón, como quien le pone un "xDD ntc" a cada una de sus letras:



¿Y entonces culpamos a las niñas cursis tipo Metroflog de esto? No podemos culparlas de la existencia de ComicSans pero sí por su abuso en internet; o dicho de otro modo, por ser estos niñatos y señoras principiantes quienes no terminan de jalar el cable que mantiene al monstruo vivo. Por supuesto existen peores fuentes en el mundo, como la Curlz o, Dios nos libre, Creepy-Regular. El problema radica en que vemos ComicSans en cada anuncio, mensaje, publicación y revista; bástese decir en Facebook para decir que la vemos a diario. De modo que cansa, se vicia, provoca quejas, nos hacen recordar que una fuente así existe, y que además comparto el aire que respiro con gente que la usa.

No podría ahondar por el lado de su diseño porque no soy diseñador, pero sí soy lector, y como lector, ComicSans es casi como ir por las curvas del perico en renglones rechonchos y amielados. El problema radica ahí, que no se respeta al lector, ni al mensaje, ni a la letra escrita. Se superpone un "qué bonito se ve" sobre un "qué bonito se lee", como una camioneta chingonsota pintada de rosa mexicano, o un poema bañado de emoticones. Podrías escribir tu carta de suicidio con esta tipografía y no se te tomaría en serio.



Si soy honesto, me gusta hacer argüende por ComicSans porque, como ya he dicho, es una fuente de chiste, se presta para el cotto, ni modo que me ofenda. Lo cierto es que esa fuente, chillante si tuviera color y chillona si tuviera voz, es el resfriado común de las tipografías, la tía gorda que te jala de los cachetes, el primo llorón que mueres de ganas por coser a coscorrones. No seas esa persona frente a quienes reciben tus mensajes, no hables con tono mimado y torpe, no insultes la inteligencia del intérprete de tu código... a menos que seas Deadpool.









¿Y por qué Deadpool?
Dudaba en meter este tema aquí por ser otra cosa, pero ya encarrerado el ratón...
Deadpool es un anti-héroe de Marvel que recién sacó un juego para la tríada Xbox, PS3 y PC. Lo más atractivo, a mi ver, de este bufón del cómic es su súperhabilidad de romper la 4ta pared, es decir, a diferencia del resto de los personajes, Deadpool se sabe dibujo de historieta, puede dirigirse al lector, mira los globos de diálogo, señala las viñetas en la página. Su videojuego es igualmente una mofa del superhéroe, y de paso, al videojugador: "Alright player, buttons do stuff, congratulations, you've got it. Can we move along? I can't wait to fight the final boss!". Deadpool se burla de los estándares de los juegos y construye un mise en abyme para hacer hincapié en clichés, gameplays, censuras y escenas de acción al grado de parodiar dichos elementos. De modo que, para burlarse de los menús, tips, diálogos y mensajes dentro del juego, Deadpool utiliza acertadamente ComicSans, a sabiendas que es, en efecto, la fuente del chiste mal contado.
Por eso le va bien al juego, casi parece que ComicSans forjó su historia patética para terminar en los menús de un juego que recompila todo lo patético y lo hace ver atractivo, o mejor dicho, agradablemente incorrecto. Le aplaudo a Deadpool por la broma, porque sólo así puede usarse esta fuente: en la broma, la guasa, el chiste, el stand-up que termina con remate de batería. Turum-pss!! y sus bien merecidas risas grabadas.


sexta-feira, 12 de julho de 2013

Sea amable con los mirreyes

Quiero primero, para desentenderme del problema prejuicioso que eate apartado pueda parecer, explicar que juego a ver, siempre, juego a ver, y no pasa de eso.

Decir de un mirrey: cadenas, bigote, mamalón y corte militar es rayar en el prejuicio. Eso sí. Al mirrey hay que verlo, apreciarlo, divertirse a consta de él tal como lo quiere. Decir mirrey por su vestimenta es decir falso, es quedarse fuera del juego; venga gente, hay mucha más plastilina en ese bote. El mirrey quiere notarse y por Dios hay que notarlo que mucho esfuerzo le cuesta. Hagámosle pues el favor.

Identificarlo es apenas la primera fase para divertirse. El Round 1 donde el boxeador conoce a su contrincante: Camisa corta porque el mundo merece sus biceps, botas genéricas pero chidas como converse a los hipsters. Cabello a ras porque así lucen sus bellos ojos tabasqueños y su tez criolla como la mía pero más "wáchala morro soy un morenazo" y menos "tú eres un pinche prieto muerto de hambre". Acinturado porque es bien macho pero con esclavas doradas en las muñecas porque también tiene clase. El mirrey irá acompañado de sus compás  porque invariablemente no hay quien se resista al macho Alfa de la mesa.

Con buena suerte estarás sentado cerca de él. Con mala también. El mirrey te hará saber, seas quien seas, valgas lo que valgas, que aquí el jefe es él. El poder de su risa estruendosa acabará con toda algarabía, su fortaleza física hará creer que está sobre los guardias de la entrada, y probablemente así sea, digo, ¿qué guardia de entrada has conocido tú que tenga semejante sentido del humor?
Los mortales que no lo vieron llegar se han perdido del espectáculo que es verlo en su auto: un eclipse, una lobo, un mustang, un grand-am. Uno que valga doce veces tu salario y no puedas explicarte por qué. ¿y entonces para qué viene a este sport bar de gente tan pinche como yo? Pues a ser alguien, a qué más. ¿o tú crees que sabe algo más que un equipo se llama América y que el otro Cruz Azul? Por favor, tiene un IPhone Galaxy S3000 5, ¿qué tiene el mundo que decirle a él?

Sin embargo sabe que no es suficiente. Sabe que la mesa de allá no alcanza a ver su teléfono. Por eso hay que gritar, hay que invocar tu atención: AAAAAHHH NOMAMEES WEEY. HAHAH A HUEEVO CABRÓN, SIMOÓN. Y eres cautivado por su presencia. El golpe fuerte viene cuando suena la banda -cualquier banda- y entonces no puedes más que admirar su cualidad de mexicano que no ha sido descubierto: *tuba* bubibi.. AAAY-AY-AY-AY-AY-AY-- AAAAAAHAAAH AHAHAHAYYY YI- YI-. Hombre pero qué talento, ¡enseguida de mi mesa! Dios, soy tan agraciado.

La party en la mesa del mirrey no la verás en ninguno de tus cumpleaños. No hay quien sea tan alma fiestera como el guapote tamal de ahí enseguida. Uno canta por alcohol, él canta porque toda su vida es un pinche desmadre de los de acá wey, cabronsotes chingones.

Con suerte si la situación se presta, platicará contigo, o más bien hablará para ti. En ese momento serás su fan, y te jodes. Deberás abrir los ojos en admiración cuando te diga que ha tenido un cuerno de chivo en sus manos, que conoce a la arrolladora, que se puso bien locote, que parte madres. Que maldita sea tu suerte de no ser él.

La necesidad de eclipsar la noche así a la sorder es mucha, y es una cosa difícil. Por favor sea amable con los mirreyes, uno nunca sabe cuán necesitados de vida puedan estar.

segunda-feira, 8 de julho de 2013

...y no encontré ningún pretexto

Luego de muchos ayeres.
Dineros, enfermedades, éxitos, fracasos, viajes y desviajes. Recapitulo el archivo que bloggear representa y veo con tristeza las telarañas aquí anidadas.

Hoy a plenas 5 de la mañana que no puedo dormir por las constantes dudas que bañan mi rutina me escondo en este recondísimo plano que apenas existe porque el internet es grande.

Regreso a él porque el mundo quiere seguir jugando conmigo, me recuerda que me toca tirar, mover la pieza. Salir de este jaque de dos años.

Me recuerda por qué escribo en primer lugar, y por qué vivo en segundo.

Si echo el terrible vistazo atrás, notaré que voy caminando por un muy estrecho pasillo de puertas cerradas. Que las muñecas me apretujan, que duele ir creciendo en un pasillo cada vez más angosto. Que este fin no tiene cabida para muñecas.

Por suerte, tengo fe y esmero. Y tengo gente buena que me dicen que primero escriba y que luego me preocupe; y eso si queda tiempo.

Ya soy otro. Literalmente cambié de células orgánicas y, en teoría, nací ayer.

Hola mundo.

sábado, 27 de agosto de 2011

Día 13: El primero que leyó en su vida


Tengo un monstruo en el bolsillo
Graciela Montes
Libros del rincón: 1992


¿Cómo olvidar la noche en la que fastidié a mi madre porque no me quedaba yo dormido mientras me leía esta novelita y concluyó en dármela para que yo la terminara de leer?
La voz narradora es la de una niña de 6 años cansada de sus rutinas diarias, de sus amigas y enemigas, de su madre y de su suéter amarillo. Descubre, en el clímax de sus corajes, un monstruo real que vive en su bolsillo y que es agresivo y apapachable. Mejor lectura inicial no pude haber tenido.
Siempre reconocí que mi gusto por la lectura se debe a que en casa mis padres siempre tuvieron libros a la altura de mis hermanos y yo: simples, resistentes, garabateados y ligeros. Éste en especial no es visualmente el más atractivo, pero fue el estilo narrativo -y la enunciación de mi madre al leérmelo por primera vez- lo que me hizo ver que en los libros existen también personalidades, enojos, pensamientos y confesiones que puede tener cualquier persona, digamos, una compañera de mi salón cansada de sus rutinas y con un monstruo en el bolsillo.
Aprendí pues con esta novela a abrazar las posibilidades discursivas y ficcionales de los libros, y nunca me detuve.

sexta-feira, 26 de agosto de 2011

Día 12: Una biografía


Nerón (Nero)
Philipp Vandenberg
Vergara: 2005

No recuerdo qué cosa me motivó a leer la biografía de Nerón, pero sí recuerdo que quedé fascinado con la vida de este muchacho.
Destinado a hacer grandes cosas, Nerón era enclenque, incapaz de dirigir a un imperio, y limitó su dominio a la creación de artes, esculturas y teatros. Mientras su madre dirigía los asuntos gubernamentales, Nerón construía la cultura, pese a que a su alrededor sólo habían traiciones, asesinatos y orgías.
Sus reacciones eran más bien provocadas en favor de la música y los gladiadores, y eso me parece rescatable en una época donde todo era riquezas y conquistas. Nerón visionario hizo lo que tenía que hacer en el lugar y los tiempos equivocados.

quinta-feira, 25 de agosto de 2011

Día 11: Uno que lo haya motivado a visitar algún lugar


Viaje a Portugal (Viagem a Portugal)
José Saramago
Punto de Lectura: 2007

Trataré de no ahogar esta entrada hablando sobre el profundo amor que tengo por Portugal. En este libro que es más bien una bitácora de un hombre que viaje de España a Portugal, se siente una confesión de Saramago por su país natal. Pinta los ríos, bosques y casas de un sentido nacionalista que le hace falta a Portugal; un país modesto, decente y discreto que se reserva la belleza para sí misma y para quienes le tienen el respeto que Saramago aquí encuadra.
Sí, conocí Lisboa después, y saboreé lo que Saramago, Pessoa y Amália Rodríguez saborearon y llevaron al arte. Portugal es un país vivo con gente muerta, su construcción está basada en el misterio, y Viaje a Portugal es apenas una guía turística de todo esto.

quarta-feira, 24 de agosto de 2011

Día 10: Uno con una pésima adaptación cinematográfica


Drácula
Bram Stoker
Valdemar: 2007

Claro, entiendo que existe un sinnúmero de versiones cinematográficas de Drácula (1897), unas que son bueneronas y otras realmente terribles -Drácula 2000 es un verdadero insulto a la inteligencia-, pero quizá todos estemos de acuerdo en que la versión de Francis F. Coppola es de todas la más rescatable, no sólo por Gary Oldman, Keany Reeves, Winona Ryder y Antony Hopkins, sino por Winona Ryder nada más.
El imperdonable pecado de la película es que convierte al conde en un ser sufrido y que añora el amor desde hace tres siglos. Este detalle se convierte en el hilo conductor absoluto de la historia. Graso y terrible error. El Drácula de Stoker es despiadado, abusivo, atterrorizante, y no un dandy que hostiga y corteja a una señorita ya comprometida. Vamos, es la bella Winona Ryder, pero él es el poderoso Conde Drácula. No es algo que pueda tomarse en serio.
La película como tal está bien, pero cuando se trata toda del amor que siente Drácula por Minna Murray creo que lo tira todo por la borda, incluyendo sus premios a mejor maquillaje y vestuario. Nada de la película tiene sentido cuando Drácula no es más que un ricachón feo con el pobre corazón roto. Los que disfrutamos en serio de la novela aplaudimos la producción, pero no la cuchara que Francis Ford Coppola metió a la fuerza en la historia original.
Como bien dicen: si algo ya funciona bien, no trates de arreglarlo.

terça-feira, 23 de agosto de 2011

Día 9: Uno con una excelente adaptación cinematográfica


Déjame entrar (Lat den rätte komma in)
John Ajvide Lindqvist
Espasa: 2010

Ésta es una de las poquísimas ocasiones en las que uno dice "La película fue mejor que el libro". Déjame entrar (2004) llega en un momento adecuado, cuando el vampirismo está siendo humillado y ridiculizado al grado de creer que el vampiro es un niñiño maricón y no un monstruo inmerso entre los humanos. John Ajvide rescata al vampiro en la forma de una jovencita cruel, insensible y agresora para salvar el honor de las historias de terror.
Estabelcida en Estocolmo, la película europea retrata fielmente a los personajes de la novela, y aunque carece de presupuesto, logra una conexión entre todos ellos que es limpia, morbosa y conmovedora.
Recomiendo mucho la película, ya que el libro no es lo mejor que se ha escrito de vampiros, aunque entretiene con todo y sus fallas.
Nota importante: Hace unos meses salió el refrito gringo: Let The Right One In que no hace falta ver, o siquiera comentar más allá de lo que la película original ya ha logrado. Tristemente mi edición del libro lleva la portada de esta versión norteamericana -inclusive al reverso del libro aparece la leyenda 'sólo en cines' (?)-, pero lo leí porque la película sueca, lejos de lo que pueda o no pueda lograr el libro, es realmente muy buena.

segunda-feira, 22 de agosto de 2011

Día 8: Uno para leer en fragmentos


Cien años de soledad
Gabriel García Márquez
Alfaguara: 2007

Definitivamente un libro tan denso no podría aspirar en ser leído en una semana. La única manera de disfrutar de Cien años de soledad (1967) es si se da respiros, profundos y restauradores respiros entre dos o tres capítulos acabados.
Entiendo a las personas que no soportan este libro, y creo que es debido a dos cosas: primero, se les ha hablado tanto y tan maravillosamente de Cien años de soledad, que lo que esperan al abrirlo es un resplandor de genialidad y absoluta fascinación. Creo que la novela merece ser trabajada a su ritmo, a sus tiempos, pausado. La segunda razón es porque efectivamente Cien años de soledad es un mundo conservado en un pueblito, donde hay lugar para las guerras, los circos, los amoríos, la muerte y, por supuesto, la soledad. Reducir toda esa natura humana a Macondo exigió de muchas generaciones, cada una con su situación, cada una con su merecido espacio.

domingo, 21 de agosto de 2011

Día 7: Uno muy divertido



Porno para perdedores
Israel Miranda Salas
Productos y Consumibles Planeador: 2011


¿Cómo no iba a ser divertido un librito comprado en el Chopo que lleva por título Porno para perdedores?
Es una colección de unos 60 poemas donde el autor estetifica sus primeros contactos con la sexualidad y el morbo. Me recordó a su vez mi propia sexualidad, los conceptos que se usaban antes y cómo ahora puede hacerse poesía con aquellas prohibiciones.
Existe también en los poemas de Israel Miranda el alcohol, los amigos y las noches. Porno para perdedores (2011) es volver a la intimidad de aquéllo que nos daba vergüenza, y cómo lo compartimos ahora como una mera anécdota que todos, en nuestras diferentes versiones, tuvimos y nos construyen el presente. Definitivamente un buen atino de la suerte.

sábado, 20 de agosto de 2011

Día 6: Uno de un Premio Nóbel



La ciudad y los perros
Mario Vargas Llosa
Punto de Lectura: 2010


Estuve tentado de poner para este día a José Saramago, pero en una reflexión más honesta, leí La ciudad y los perros (1962) después de saber del galardón de Mario Vargas Llosa.
Y es que antes del premio, sólo había leído de él Travesuras de la niña mala (2006), una novela que pasó más bien de noche, pero que me pareció buena, entretenida, con un excelente discurso narrativo, y sí, definitivamente no para un Nóbel. Cuando me entero de la premiación, me dirijo inmediatamente a éste, su novela más recordada, para familiarizarme un poco más con el autor y su trabajo más fuerte.
Sigo pensando que el Premio Nóbel de Literatura no es más que un juego de lotería, pero Vargas Llosa ha hecho una buena aportación al bagaje literario de Latinoamérica, así que no me parece injusto que se lo hayan dado.
La ciudad y los perros, por su parte, juega con el orden de la mente lectora. Uno no sabe si está leyendo un evento presente o pasado, pero no importa, contrasta con la narración, y los personajes son ligeros. Es fácil dejarse envolver por esta maraña de brincos en el tiempo e incógnitas de personajes, porque el autor sabe ser paciente también. Definitivamente leería otro libro de Vargas Llosa.

sexta-feira, 19 de agosto de 2011

Día 5: Uno de viajes



El viaje vertical
Enrique Vila-Matas
Anagrama, 1999.

Muchos dicen que es el libro quien elige al lector y no al revés. Algo similar me sucedió con esta lectura que hice unos meses antes de viajar a Portugal para realizar mi propio viaje vertical, guiado en buena medida por la impasividad de Vila-Matas y Tedi López Mills.
El viaje vertical tiene más contenido que la mera descripción de un barcelonista dirigiéndose (huyendo) a Lisboa. Es un descenso físico y metafórico, es la analogía de Alicia en el plano de la vida adulta, real. Los problemas con su mujer, con el dinero y con sus hijos construyen las paredes del agujero y la caída se acentúa con la constante "¿Qué voy a ser?". Decía que este libro cayó en el momento perfecto en mis manos porque mi viaje, aunque no en descenso porque no puedo permitirme el lujo del pesimismo, sí era una línea recta en vertical, hacia arriba, pude cruzarme con Federico Mayol en mi ascenso mientras él caía, y ahí en ese cruce me vi a mí mismo descendiendo también por su mismo hueco con Lisboa como el ángulo de nuestras respectivas direcciones.
Cierto que tomé la historia más personal y los diálogos más propios por mi situación actual, y ello me cegaría de una crítica objetiva. Pero el viaje, también amplificado por Gilberto Owen, es un traslado hacia el rostro del espejo.

quinta-feira, 18 de agosto de 2011

Día 4: Uno que les guste a todos menos a usted



El gran Gatsby
F. Scott Fitzgerald

Decir que este libro no me gustó sería mentir. Lo cierto es que tanto me lo cantaron en cada esquina "excelente libro", "el más vendido de Estados Unidos" "Buenísimo" y lo abrí ya programado a que fuera ese libro que yo hubiera querido escribir, ese libro iluminador, conmovedor y bien servido. Bueno, sí, pero no arrollador.
Entiendo que la intención de recomendarlo fue noble, porque también es cierto que nunca me habría atraído de primera mano, pero fue esa insistencia la que me hizo preguntarme "¿Por esto tanta emoción? Bleh". De nuevo, tiene que ver más con la sugestión colectiva inyectada que el libro en sí.

quarta-feira, 17 de agosto de 2011

Día 3: Uno que sea un placer culposo



Título: Armando Hoyos: La Real Epidemia de la Lengua 
Autor: Eugenio Derbez
Edición: Diana 2000
Páginas: 140
ISBN: 9789681332150

Junto con La biografía no autorizada, Este libro es el que hojeo a oscuritas, cuando estoy cansado y fastidiado del resto de las lecturas que pretenden algo serio e iluminador. Simpaticé desde niño con Armando Hoyos porque lo figuraba como un hombre solitario, gruñón y molesto con la ignorancia de la gente, un Sheldon Cooper mexicano, tan mexicano que su filosofía es, por supuesto, una bufonada que debemos mantener en teatro para reírnos también de nosotros mismos como un supuesto pueblo de pensadores.
Derbez va más allá de los simples juegos de palabras. Con La Real Epidemia de la Lengua, libro bipartita, explora al lenguaje escrito desde sus modos fonológicos hasta gráficos, y los hace bailar en una serie de disparates cuyo patrón es el código que conocemos en las letras hispanas.
Es mi gusto culposo porque Derbez no es el mejor comediante, y este par de libros en particular están destinados para quienes consumen su programa. Decir que me gusta Hoyos es decir que me gusta Televisa, y me incomoda pensarlo de ese modo. No obstante y ya que estamos aquí, admito que encuentro muy ingeniosos los juegos de palabras que Derbez explota en cada sketch suyo (Las cinco herencias, Misión imposible, Julio Esteban, Alz y Heimer, etc). Estos libros son apenas una muestra de las posibilidades de las letras y todo lo que ellas forman, conforman, transforman, informan, reforman y deforman.

terça-feira, 16 de agosto de 2011

Día 2: Uno que haya tardado mucho en leer


Título: No será la Tierra
Autor: Jorge Volpi
Edición: Alfaguara, 2006
Páginas: 523
ISBN: 9707706546

No sólo por la interminable cantidad de páginas que tiene este volumen, No será la Tierra conlleva, a mi ver, un pecado terrible que impide la continuación de la lectura: la presunción.
Jorge Volpi, hartamente conocido por su deseo de ser superior a la actual literatura, pretende con este título abordar todos, absolutamente todos los temas de la condición humana, y ello lo obliga a tratar temas de la química, la filosofía, la existencialidad, la historia, la política, y su lectura termina siendo cansina, odiosa, forzada, porque como no quiere el lector sentirse un completo imbécil, ahí está como güey hoja por hoja queriéndole demostrar a no sé quien que puede entender las ideas que Volpi trató de explotar.
Sobra decir que nunca es así, y el lector se ahoga, se frusta, y por su propio bien, se tarda.
Leer No será la Tierra es más que nada una necedad personal; es un obligarse a la idea de que estoy a la altura de este ridículo crackqueano pedante, y que puedo seguirlo a través de sus páginas sin sentido y descomunalmente altaneras. Esta lectura me llevó tiempo porque necesitaba respirar de su estilo pretencioso una semana o dos, antes de zambullirme en su pesadez de nuevo, como quien mete la cabeza en un inodoro nada más para demostrar que puede hacerlo, y descansa durante largos periodos antes de sumergirse otra vez por la obligación que No será la Tierra pretende significar.

segunda-feira, 15 de agosto de 2011

Día 1: Uno que hayas leído de una sentada


Título: La naranja mecánica (A Clockwork Orange)
Autor: Anthony Burges
Edición: Minotauro, 2007
Páginas: 200
ISBN: 9788445076613


Me acabé este libro una noche de vacaciones. El modo en el que Alex cuenta su historia es de lo más ameno y agradable; siempre refiriéndose al lector como su único y mejor amigo, su discurso es así de honesto y sencillo en cada página, como debe de sonar un amigo muy cercano que te confía algo que le ocurrió.
Me gustó cómo el texto fue borrando de mi cabeza los destellos de remembranza que surgían de escenas de la película. Cada pasaje me dejaba pensando "esto está mejor que en la película", "¿por qué no incluyeron esto otro en la película?", o  "qué pena que la película no esté narrada de este modo", y lo deja a uno con ganas de profundizar más en la mente de este joven que nunca se siente pretencioso ni grosero de ningún modo.
La lectura es ágil gracias a la transparencia que Alex ofrece a la hora de relatar los hechos. Es honesto consigo mismo, cuenta abierto y sin reparo pero sin exagerar en detalles innecesarios; y como mi edición incluía un diccionario nasdat-español, era hasta divertido irse familiarizando con el vocabulario de estos drugos.

http://treintalibros.blogspot.com

segunda-feira, 8 de agosto de 2011

Test de perfil laboral


Práctico Analítico: - 4 %

Práctico Conceptual: Neutro

Práctico Social: - 6 %

Analítico Práctico: - 4 %

Analítico Conceptual: - 1 &

Analítico Social: - 6 %

Conceptual Práctico: + 15 %

Conceptual Analítico: + 16 %

Conceptual Social: + 14 %

Social Práctico: - 8 %

Social Analítico: - 8 %

Social Conceptual: - 3 %




Conceptual Analítico ( + 16 % )


La priorización de las respuestas sugiere una orientación hacia la consideración de problemas globales que, aún cuando requieren una consideración amplia, requieren lograr resultados precisos. En este sentido se pondrán en juego para cada persona el grado de abstracción para asociar conceptos, generar respuestas creativas y dejar abierta la posibilidad de evaluar y procesar nuevamente la información.

Tiende por tanto a considerar diversas opciones y posibilidades para las que luego la realidad asigne su cuota de acierto y error, proceso del cual se asociarán e incluso podrán generarse nueva información o datos concretos.

En esta área de problematicidad se muestra entusiasta y emprendedor, con disposición a interactuar con los demás, recibir y sintetizar información diversa. Esta flexibilidad repercute en sus relaciones con los otros con quienes pone en juego su capacidad de comprensión.

Requiere de cierta independencia y libertad de trabajo, valora especialmente el logro de sus objetivos personales, el reconocimiento y la valoración de su desempeño.

En suma, se aprecia la tendencia al manejo de información compleja que requiere apertura mental y capacidad de análisis con posibilidades generar informes creativos más allá de los datos concretos. También puede corresponderse con la capacidad para abordar tareas que supongan el logro de un resultado global a partir de la estructuración de detalles concretos.

Profesiones requirentes de este perfil pueden ser: Periodismo especializado, investigación y presentación de informes en las distintas disciplinas de las ciencias humanas, mercadotecnia o estudios de opinión pública. Desarrollo de productos de servicios o intangibles. Desarrollo de procesos creativos. Desarrollo de Negocios. Ingeniería de Negocios.

domingo, 17 de julho de 2011

Cuentos completos (Tomo 1)

Cuentos Completos. Tomo ICuentos Completos. Tomo I by Francisco Tario

My rating: 5 of 5 stars


La fórmula secreta de Tario es engañosa. Parece basar su intriga en hechos sobrenaturales, como un ataúd que se mueve, o un traje de etiqueta asesino. Yo considero que Tario va mucho más allá no sólo por hacerse la pregunta de "¿qué tal si pasara esto?" que es la guía para sus narraciones, sino que también adopta un ángulo de vista amplísimo con lo que el lector se puede sentir a sus anchas en la lectura. Tario no escatima pensamientos, reflexiones e inconformidades durante el desarrollo de la trama y esto enriquece fuertemente a la construcción de sus personajes ya desde el pensamiento maravillosos.

Tario es siniestro en sus anécdotas, pero no pretende impresionar ni escarmentar a nadie. Su genialidad consiste en probar nuevos personajes narradores en nuevas situaciones insólitas. Sus cuentos son del tipo "anoche soñé que yo era tal cosa y me pasaba esto", y logra convencer de que efectivamente ha sucedido tal cosa. Aunque no coincido con la opinión del editor González Suárez quien dice que si Tario no hubiese nacido en México sería internacionalmente reconocido, sí pienso que su cuentística debería ser más aprovechada y entendida por todos los hispanoamericanos como historias maravillosas llenas de humor y de asombro. Sus imágenes son fuertes y su manejo del lenguaje es fluido y elocuente. Ojalá más personas se den la oportunidad de leer un cuento o dos para ver cómo Francisco Tario convierte a lo más mundano (como escuchar una polka o el arrendamiento de un chalé) en un evento fantástico.



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quarta-feira, 15 de junho de 2011

Carta de un usuario para Omnibus de México

Buenas noches:

El motivo de este mensaje es para darles a conocer a ustedes el terrible y grandísimo defecto que derriba toda la calidad y el empeño que se esmeran en ofrecer en su servicio. Soy un constante usuario de los transportes estatales y nacionales, y recorro muchísimos kilómetros por todo el país durante todo el año; y si algo he aprendido de dichos viajes es que siempre es importante ir cómodo y disfrutar de un buen trayecto ida y vuelta cuando se tienen que hacen traslados tan extensos y constantes. Seguro que ustedes ya saben eso.
Por tal motivo, quisiera hacerles llegar a ustedes una queja sobre su servicio -que sin duda comparto con demás usuarios- y proponer así una solución a este problema que es el gran 'pero' a la hora de hacer uso de sus transportes:
El problema al usar Omnibus de México son las películas que pasan en las pantallas durante el viaje. 
Como frecuente usuario permítanme esclarecer el punto. Es imposible ignorar la película del autobús porque cada asiento a lo largo del vehículo tiene una grande y sonora bocina que no puede ignorarse ni silenciarse de ninguna manera; Aún cuando a veces la bocina incluya un botón de silencio, la distribuición es imperante y no hay quien pueda ignorar el audio del disco aun cuando se quisiera. Esto es un real y verdadero fastidio porque las películas transmitidas en sus autobuses son realmente ofensivas, terribles. Es una vergüenza asistir a tales insultos, y no encuentra uno dónde esconder la cara para no ver esas baratijas absurdas y ridículas que rompen con la pasividad del viaje, porque uno está obligado a ver esas estupideces en la pantalla, verdaderas boberías que lo ponen a uno de mal genio por estarlas escuchando y se termina por bajar del autobús fastidiado y cansado del doblaje tonto y cansino. Sin temor a equivocarme, las peores películas que he visto en mi vida las he visto a bordo de un autobus de OdM, y eso habla muy mal de ustedes, no por el mal gusto que pueda tener el chofer que las reproduce, sino porque nosotros los usuarios estamos obligados a ver una idiotez, y parece que a ustedes no les importa que tengamos nosotros que chutarnos esa basura a la fuerza. En alguna ocasión vi una película de animales parlanchines que tenían doblajes chillantes, agudos y bobos, ¡y no había ni un solo niño en todo el autobús para verla! Sugiero verdaderamente que le pongan atención a las películas que ponen y a las personas que van a recibir dicha proyección durante sus traslados, ya que como dije, no pueden ser ignoradas por el audio tan alto y la posición de las bocinas.
Realmente espero que este mensaje no sea ignorado, pues una ruidosa y muy mala película eclipsa y echa por tierra al resto de su trabajo como compañía de transportes, y uno termina hablando mal con sus familiares sobre el viaje que acaba de tener, porque siempre hablamos de lo asquerosa que estuvo la película que pasaron.
Sin más por el momento repito mi petición de tener un mejor control sobre las películas que se transmiten, pues haber visto una película estúpida es haber estado en un viaje estúpido.

Saludos.

-Lic. Samuel Chavarría García.

segunda-feira, 13 de junho de 2011

El vidente

Hoy fui a casa de Arturo, otra vez, para terminarnos la botella de whiskey que había quedado de la noche anterior. A Arturo le gusta invitarnos a beber en su casa, por comodidad, por economía, no lo sé, pero vamos.

Ahora fui yo solo, y curioseaba entre su librero mientras él organizaba la música. Me gusta husmear en los libros de Arturo, tiene autores que he leído pero que no tengo; tiene también libros antiquísimos y antologías envidiables. De ahí tomé al azar la edición de "Narraciones extraordinarias" de Porrúa y empecé a hojearlo sin ningún fin. -Siempre haces eso. -dijo Arturo desde su silla. -¿Siempre hago qué? -Siempre agarras ese libro de Allan Poe y buscas El Cuervo, luego me dices que es la misma traducción que la de Editores Mexicanos Unidos.

Lo cerré avergonzado y me quedé con una extraña sensación de no ser yo ningún secreto, ningún enigma, y me sentí aliviado.

terça-feira, 24 de maio de 2011

El día del niño: La infancia como territorio para el miedo

El día del niño: La infancia como territorio para el miedoEl día del niño: La infancia como territorio para el miedo by Rubén Lardín

My rating: 5 of 5 stars


La premisa que une a los diferentes estudios aquí dispuestos está básicamente proponiendo dejar de preparar a los niños para que sean adultos, y permitirles en su lugar ser consumidos por su propio universo infantil con todas las bondades y maldades que eso significa. El libro expone los miedos, la perversión y el morbo como una forma de "infantilidad espejeada" que al chocar con lo que los adultos consideran correcto, o moralmente importante en el desarrollo de la criatura, se vela y se trasfigura como algo terminantemente maligno sólo ante los ojos de aquél que cree más maduro.
Estos estudios nos advierten que les estamos enseñando a los niños a ser adultos, y no puede haber nada más cruel para un niño que evitarle el mundo que le corresponde como tal. Es decir, no podemos censurarlo de hacer lecturas grotescas o terroríficas de la vida, porque también la locura y el delirio es una forma de educar la comprensión de los más pequeños.

El día del niño... habla sobre pedofilia, cuentos de horror, personajes que usamos para hacer que los niños hagan lo que deseamos (el hombre del saco, el coco, etcétera), y habla también de cómo la inocencia del niño es una fuente increíble para historias fantásticas y retorcidas a la vez que alimentan no a la maldad de la criatura como los pensadores maduros temen, sino a su propia imaginación de seres que están formando una nueva percepción de la experiencia.

Recomiendo este libro para comprender mejor a la mentalidad del niño frente al mundo de los adultos y cómo esos imperantes 'No veas esa película / No te toques ahí / No te acerques allá' configuran -o distorsionan- las cualidades mentales de un niño que no debe ser alejado de las formas de terror que ante él se construyen, pues es justamente este terror el que los convertirá en personas más abiertas y mejor preparadas para explorar sus propios abismos y capacidades creativas.



¿Qué quieres ser de mayor?... Es difícil encontrar una pregunta que contenga una dosis más alta de mediocridad y malas intenciones. No faltará quien sostenga, hipócritamente, que tal interrogación despierta la imaginación del pequeño o la pequeña, incitándoles a plantearse nuevas cuestiones que enriquecerán su lenguaje y la calidad de sus relaciones con quienes les rodean. Mentira. Esa pregunta es cicuta para la fantasía y un yugo marmóreo para la libertad del alma. "¿Qué quieres ser de mayor?" dicta la condena del crecimiento y la ata de pies y manos al castigo del trabajo, a la necesidad de ganarse uno el pan con sudores mal pagados. No se está preguntando a la criatura si querrá ser peligroso, feliz, vampiro, paseante o turco. Se le demanda una profesión, ni más ni menos que una ocupación renumerada.
-Nelson de la Rosa (p. 275)




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Se van quedando solos, solos, solos.

Hoy por la tarde mi novia y yo nos dedicamos a ver la colección de The Matrix de principio a fin. Las personas cercanas a mí saben lo fanático que soy de la saga y que comprendo el concepto de punta a punta. Sí, llámenme geek o freaky pasado, pero tengo una fascinación por The Matrix que, como todas las aficiones, deseo compartir con mis amistades más íntimas.
Durante dicha velada con mi novia, dejamos enfriar un rato la laptop luego de correr 2 películas (el ventilador ha estado fallando y ocupa algo de enfriamiento para que pueda procesar el video); durante ese intervalo, me solté hablando sobre detalles mínimos, irrelevantes y casi hasta pendejos sobre The Matrix que pueden no ser muy obvios -o importantes- para quien ve los filmes por vez primera, y sin embargo yo quería contarlos de todos modos por el mero placer de darle una mejor extensión al contexto. Le hablé entonces sobre el festival del trigo, del anciano quijotesco, del trasfondo sobre X personaje, de los eventos ocurridos en The Matrix Online que nadie conoció (según sé, fui el único mexicano en tener este juego), y me sentí entonces como el clásico idiota que se adelanta a la película que estás viendo, o te advierte sobre una escena importante porque teme que no prestarás la atención debida.
Aunque sé muy bien que Argelia estaba escuchándome con todo gusto, no pude evitar pensar en que ya antes me había asaltado esta reflexión like a splinter in my brain driving me mad. Pensé en mi hambre por darles a conocer a mis amigos los secretos que iba desenvolviendo en The Matrix y que servían para saborear mejor la experiencia del concepto aunque a nadie le importara, como la vez que le marqué a Toto a las benditas 3 de la mañana expresándole mi emoción por un detalle que acababa de descubrir online. Pensé en mi colección y en los estudios que he leído y escrito explorando el asunto y en los detalles que nada más a mí me sorprenden y me complacen. Recordé la reacción "default" que recibo como respuesta cuando le doy mi correo a una persona:

-Oye, ¿y por qué la cucaracha no existe? 
-Es la cuchara no existe. 
-Aah yo pensé que era la cucaracha, hahaha... ¿y por qué la cuchara no existe? 
-Es una frase de Matrix, mi película favorita. 
-Aah, yo casi no entendí esa película. 

Y frustraciones así que cierran el circulo inmediato para convertirme un poco más en Pablo Castel.
Hasta cierto punto, entiendo que nuestras pasiones sólo las abarquemos nosotros mismos, y sería ridículo exigirle a la gente que las sienta igual. No busco yo propiamente eso, sino más bien quiero con esta entrada procesar un poco la sensación garrickeana que me asalta a veces y que se confirma cuando luego de una plática con alguien me dice 'eres muy bueno escuchando'. Por dios, ¿qué clase de plática fue ésa entonces?

Con el tiempo me hice a la idea de que mis lecturas y mis fascinaciones no iban a ser comprendidas ni escuchadas como yo hubiera querido, y esto sucede en varios planos de los gustos personales de cada uno. Me resisto a llamarlos gustos personales porque al llamarlos personales, o individuales, inmediatamente los siento vacíos y carentes de todo sentido. Soy de la idea de que las inquietudes y las fascinaciones deben ser compartidas y retroalimentadas. Al menos en lo que a mí respecta, tengo yo a veces la necesidad de mostrar las cosas que comprendo, lo que sé y lo que me complace del mundo, y mucho de eso, supongo, provoca en mí la necesidad por estar redactando. Esta necesidad provoca también, supongo, que lanzar pistas al aire como un libro en la mano, o con mi chamarra de Death Note, o mi dije de Korn, o mi ringtone de Silent Hill; y aunque no espero que todo el mundo sepa por qué algunas veces agito la pierna derecha, o por qué colecciono muñecas de porcelana, lo cierto es que tengo una inquietud por mostrarles a mis compañeros y a mis amigos las cosas que me apasionan de la vida con el fin puro de intercambiar pensamientos igualmente fascinantes.

Por eso estoy tan contento y le agradezco tanto a Argelia que se haya animado a ser mi pareja y a compartir con paciencia mis estupideces, para convertirlas así en nuestras estupideces, porque de ese modo yo también estoy para ella. Por eso tengo en exhibición mis libros, mis cuadros, mis blogs, como una forma de constante recordatorio de que todo lo que sé, lo que me apasiona y me llena la vida, es también una experiencia que ofrezco; esto es, creo yo, la mismísima esencia del porqué escribimos. Del por qué nos enamoramos.

sexta-feira, 22 de abril de 2011

Anthony Burgess: La Naranja Mecánica

La Naranja MecánicaLa Naranja Mecánica by Anthony Burgess

My rating: 5 of 5 stars

Cuando terminé el texto, me sentí triste por haberme confiado tan largo tiempo a la famosa versión cinematográfica de Stanley Kubrick. La tesis de Burgess en La naranja mecánica es mucho más sublime que lo expuesto en la pantalla, y además, apunta hacia lo contrario ahí dicho.

Basta remitirse al artículo que Anthony Burgess publica en 1986 (incluida en la edición de Minotauro del 2007 junto con un muy útil glosario nasdat-español) donde el autor explica que la película mutila de la obra literaria un capítulo clave para hacer de Alex un personaje verdaderamente humano. Burgess se lamenta de que Kubrick efectivamente presenta a un Alex cíclico, condenado y entorpecido, mientras que el Alex burgesseano es en realidad ascendente y constructivo gracias al capítulo 21 que impide que la obra se convierta en el círculo vicioso y sinsentido que Kubrick y la edición norteamericana quisieron mostrar.

Podría decir que La naranja mecánica es, en resumen, una cátedra para que entendamos que es naturaleza del adolescente destruirse con excesos y fascinarse por el caos y por lo sublime aun cuando no los entienda. Alex va de aquí a allá devastando al mundo que lo enseñó a ser así, y eventualmente es mecanizado por el mismo mundo para que, en sacrificio de su condición humana, no exista su acto delictivo. Esto es bien sabido por las facilidades que le ofrece al espectador la película, pero lo que ahí no se muestra es que Alex aprende finalmente qué es lo verdadero (sin preguntarse si eso es lo correcto) después de su gastada experiencia con la ultraviolencia: Esto es el acto de crecer.

Aunque sin entenderlo en su totalidad, Alex sabe que es propio del hombre eso nuevo que siente cuando se fastidia finalmente de ser un bebé destructor y amamantado. De pronto lo invaden unas ganas terribles de tener un hijo y de tener una mujer, y con ellos formar una vida bella, plena, y estas ganas resultan ser mucho más convincentes y naturales que las prácticas a las que fue sometido. Así, Burgess insinúa que no podemos interferir en el sentimiento propio del ser humano; por más que queramos, no podemos simular la naturaleza, no podemos tener en este mundo naranjas mecánicas como si fueran parte de nuestra existencia.

Termino la lectura de la obra con un sabor muchísimo más complaciente que lo entendido en la película, donde el final es pesimista y circular; es decir, Burgess en realidad trata de decirnos que el autodescubrimiento es también consecuencia natural de la destrucción del hombre, mientras que Kubrick insiste en que para el hombre (o para Alex en este caso) la destrucción es lo único absoluto en la vida. Pero ni Burgess ni Alex piensan así, y por eso invito a leer la novela por encima de la película de culto porque en ella se demustra que el albedrío es importante para la estabilidad humana, y que ésta no es una naranja mecánica que existe y existe y existe sin saber por qué.

"Sí sí sí, eso era. La juventud tiene que pasar, ah, sí. pero en cierto modo ser joven es como ser un animal. No, no es tanto ser un animal sino uno de esos muñecos malencos que venden en las calles, pequeños chelovecos de hojalata con un resorte dentro y una llave para darles cuerda fuera, y les das cuerda grrr grrr grrr y ellos itean como si caminaran, oh hermanos míos. Pero itean en línea recta y tropiezan contra las cosas bang bang y no pueden evitar hacer lo que hacen. Ser joven es como ser una de esas malencas máquinas".

(p. 193)



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quarta-feira, 20 de abril de 2011

Javier Arévalo: Los Niños Góticos

Los Niños GóticosLos Niños Góticos by Javier Arévalo

My rating: 1 of 5 stars


Desde el título hasta la frase que cierra, este libro es un intento fallido de ser agresivo y pretenciosamente intelectual.

La narración peca de ser cansada y terriblemente descriptiva con interminables enumeraciones de eventos ínfimos que no hacen más que entorpecer el flujo de la lectura:



"Se sirvió un té, le echó mantequilla serrana a su pan francés. Humeaba la taza, olía a canela, a clavo, a hierba luisa, y el pan derretía la mantequilla olorosa y pálida. Nadie había en la casa, nunca tenía a nadie a su lado. Las tías venían a dejarle la comida a mediodía y él se la recalentaba en la noche. Comía poco, mojó el pan en la taza azul, en la efusión marrón que humeaba todavía, tomaba el té caliente hasta el límite de la resistencia de sus labios y su lengua".

(p. 257).



Estas descripciones tan minuciosas se irán repitiendo a lo largo y ancho de esta obra que quizá lo que busca sea establecer un escenario concreto y fijo, pero lo que hace es convertir a la lectura en un laberinto mundano e insaboro.



Los diálogos de los personajes se sienten artificiales y demasiado accidentados, y en lugar de elocuencia, lo que aportan al texto es en realidad pretensión, soberbia y fastidio con charlas burdamente elaboradas y cansinas.



"-Esto también es política, papá, ¿no te das cuenta? Todo esto es político. Metiéndonos a la cárcel sin delito formulado, sin acusación formal, le dicen a la gente: ustedes tienen un límite, el límite es mi voluntad. ¿Lo ves o no lo ves, padre? Lo ves, estoy seguro, pero quieres hacerte el ciego.

-Ese grupo, hijo... son unos diletantes, tú también te encegueces, Se consumen en el escándalo.

-Hay una posición estética, seguramente derivará en una posición ética y política. Siempre pasa lo mismo en este país, a lo mejor crean un partido. De hecho, eso hay, aunque en prototipo, y me interesa. Se viene una renovación, y yo quiero estar ahí.

-Imitan a los decadentes, hijo.

-Quizá nos toca ahora ser decadentes, padre, ya que la mentalidad que nos domina sigue siendo colonial".


(p.150-151).



Al desfile de detalles y diálogos exagerados se le suman personajes que son imposibles de identificar y se convierten en clones entre ellos mismos; se encuentran tan faltos de personalidad y de características propias que no es posible distinguir el uno de otro, y lo que hace el narrador de ponerles un sin fin de nombres y motes no ayuda para nada a remembrarlos. Los personajes terminan siendo apenas maniquíes ahogados en un mar de apodos y monólogos que complican al lector por la similitud que hay entre ellos, algunos cuentan hasta con cuatro nombres distintos. Luis Alberto, José Carlos, Josemari, María del Pilar, Martita, Conde, César, Belisario Gay, no se hacen diferenciar los unos de los otros, salvo quizá María del Pilar e Ignacio que son los únicos niños que aparecen en la obra. El padre de los niños, por ejemplo, Belisario Gay, es apodado por el narrador como 'El hombre de las pompas fúnebres', luego a una mujer se le ocurre cambiárselo por 'El ajedrecista' y uno debe colectar todos esos datos. Otros más son llamados indistintamente por su físico o por su profesión, y uno debe recordar cuál es el poeta, cuál el fotógrafo, el pedófilo, el cura, el jornalista, el bisexual, etcétera, y qué nombres tienen cada uno de ellos. Aquello termina por ser un grupo de fantasmas sin rostros ni nombres ni atributos y no hay quién se identifique con alguno de ellos; están hechos con el mismo molde y se expresan con los mismos discursos, incluyendo al propio narrador.



De vez en cuando la voz del autor también mete su cuchara cuando le da la gana, y se hace presente para señalar, otra vez, datos que no vienen al caso y que sólo vienen a espoilear la historia con descripciones que a nadie le importan, como queriéndose adelantar a los hechos narrativos para borrar cualquier posibilidad de intriga:



"María del Pilar viajaba sobre las piernas de su hermano. 'La Rubiecita', así había decidido llamarla desde ese momento (La llamaría con distintos nombres a lo largo de esta historia)".

(p. 35).



"José Carlos sonrió, relajó los músculos, era solo una puta anónima (En ese momento, lo fue, después tendría nombre)".

(p. 105).



Es decir, no sólo hay que aguantar al tedioso narrador guía, sino también las intervenciones del autor que se distingue por aparecer con otra tipografía dentro del texto.



En cuanto a la edición, existe un gran número de faltas ortográficas y errores de imprenta (las páginas 226 y 227 no están impresas) y la sinopsis al reverso diluye cualquier signo de sorpresa al ser demasiado explicativo con los sucesos que acontecerán dentro del texto.



Cuando lo di por perdido fue cuando de una página a otra al narrador se le ocurrió volverse, además de tedioso, repentinamente escatológico y termina finalmente por estorbar en el desarrollo de la historia:



"Se quitó la pijama y se metió al baño, cagó tranquila leyendo Azul. Luego de limpiarse, se metió a la tina llena y tibia, se jabonó despacio y comenzó a masturbarse. Le daban ganas por la mañana, siempre".

(p. 212).



"Martita lo esperaba en la puerta, hacía lo mismo cuando le pedían el baño; a veces oía los pedos de algún caballero, y se quedaba allí".

(p. 221).



Se siente como si a Arévalo le hubieran dicho que una buena novela debe estar plagada de detalles lentos y diálogos exageradamente intelectuales. Arévalo quiere decirlo todo, busca impresionar con ambientaciones y diálogos muy rebuscados, con descripciones lentas e inútiles y personajes huecos dirigidos por un narrador que parece estar en contra de la libre imaginación, como asumiendo que el lector es demasiado estúpido para visualizar a un hombre que bebe mientras escucha. Es algo muy infortunado, porque el concepto inicial de una niña que cosía vestidos para niños muertos era muy atractiva, pero la idea gancho desaparece y lo que sucede después no es ni atractivo ni verosimil. El libro termina siendo una cansada pérdida de tiempo.





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quinta-feira, 17 de março de 2011

Psychoville: Terror y absurdo



Son pocas las series televisivas que me capturan realmente. Hace falta una trama inteligente, giros creativos y personajes elaborados para hacerme desear ver capítulo tras capítulo. Pues bien, BBC lanzó en junio del 2009 Psychoville, una serie inglesa de siete capítulos y un especial de Halloween cuyo género, como todas las cosas buenas, no se podría definir.
Decir que se trata de horror sería sugestionar a la mente de que su intención es asustarte, cuando no. Llamarlo comedia es esperar a que te haga reír, y aunque es una serie divertida, no pretende provocar carcajadas. Decir que es parodia es decir que no tiene idea original, y llamarlo misterio o suspenso o thriller sería restarle crédito a su trabajo humorístico.
Psychoville presenta a cinco personajes únicos y retorcidos cuya situación en común es haber recibido cada uno una carta de un no menos interesante hombre. Enlistaré rápidamente a cada uno de los protagonistas y sus patologías para notar también que cada uno de ellos merecería su propia serie aparte por el modo en el que están detalladamente construidos -si tuviera yo un poquito de idea sobre perfiles psicológicos quizá podría ser más exacto con las descripciones, perdonen mi limitado conocimiento sobre psicoanálisis-. Trataré también de no spoilear nada de la trama para no echar a perder alguna de las muchas sorpresas que la serie tiene preparadas.

Mr. Jelly es un payaso agresivo y enfadado cuya personalidad sarcástica y gruñona sólo puede compararse a su falta de tacto para entretener a los niños. Mr. Jelly es agrio, tenebroso, nefasto, y manco. Lleva consigo un juego de dieciséis herramientas para reemplazar su mano derecha cuya ausencia usa para escarmentar a las personas. Mr. Jelly no sólo tiene que lidiar con esta discapacidad para trabajar, sino que también con Mr. Jolly, el payaso de la competencia, cuyo éxito lo hace enfurecer más todavía. Mr Jelly, el payaso manco, es el del aspecto más aterrador y es también, irónicamente, el más divertido.
Joy Aston es una enfermera que colabora en el área prenatal de un hospital. Joy es dulce, gentil y alegre en todo momento excepto cuando alguien se mete con su muñeco: un sucio y desgastado "Freddy" que Joy cuida como si fuese su bebé real. El dañado estado mental de Joy salta a la vista en cuanto se nos introduce al personaje, pero Joy se mantiene dentro de su ilusión en todo momento y efectivamente trata al muñeco Freddy como su hijo: lo arrulla, le cambia el pañal y hasta le da pecho frente a un marido taciturno que se limita sólo a soportar y a seguirle la corriente a la locura de su mujer. Hay una escena en particular que me parece triste y graciosa a la vez en donde Joy sube a un autobús con su muñeco en los brazos y le exige a una estudiante que le ceda el asiento exclusivo para mujeres con niños.
Luego está Oscar Lómax, un anciano ciego y millonario asistido por un jovencito al que él llama "Tealeaf". La particularidad de Lómax, más allá de creer que un paquete de chicles es su teléfono celular, o de tener una mansión que, él no lo sabe, está casi vacía, es una inmensa colección de peluches rarísimos y exclusivos. Lómax y Tealeaf salen en búsqueda por el último peluche de su colección y pelearán contra un par de siamesas espeluznantes y umbrosas que también harán lo que sea por conseguir el aclamado peluche. 
Le sigue Robert Greenspan, un enano que trabaja en una obra de teatro interpretando a un enano de Blanca Nieves. Robert es constantemente humillado, no sólo por su condición física, sino también por estar enamorado de la actriz que interpreta a Blanca Nieves. Estas humillaciones llevarán a Robert a ser vengativo y malicioso, y además, a estar convencido de que tiene poderes sobrenaturales.
Finalmente, David Sowerbutts, quizás mi personaje favorito, es un pelmazo de treinta y ocho años eterno dependiente de su anciana y maniática madre, Maureen Sowerbutts, quien se niega a que David se valga por sí mismo. David sigue y escucha a su madre sin chistar y comparte con ella un hobbie muy peculiar: el estudio, fascinación y admiración por los asesinos seriales, tópico en el que David está muy bien instruido. Pese a la torpeza mental de David, su conocimiento sobre, biografías y modus operandi de los más grandes asesinos en la historia es una cualidad impresionante y a la vez peligrosa combinada con la sobreprotección de Maureen. Esta pareja me recordó mucho a 'la madre nefasta y el bebé obeso' de Thirteen ghosts (Beck, 2001).

Tenemos entonces un payaso manco, una madre reprimida, un ciego obsesionado, un enano malicioso y un potencial homicida reunidos en esta serie creada por Reece Shearsmith y Steve Pemberton, quienes también interpretan a varios personajes dentro de la serie. No sólo esta ensalada de fenómenos es ya suficiente para mantener el morbo y la espectación, sino que también el misterio humorístico y los homenajes que se hacen a obras y personajes como Alfred Hitchcock (1899-1980), Stephen King (1947-), Frankenstein (Mary Shelley, 1818), Are you afraid of the dark? (1991) o hasta al mismo Chucky (Child's play, 1988), constituyen una anécdota atractiva e ingeniosa llena de sustos y absurdos que no son para nada tontos ni chocantes como se esperaría de una parodia. Los delirios y malfunciones psicológicas de los personajes dan espacio a enredos graciosos y terribles a la vez, como cuando David alucina con que está bailando con sus asesinos seriales favoritos quienes en medio del delirio le revelan un dato tan importante como retorcido. O cuando Tealeaf, para lograr su cometido, coquetea con una de las siamesas rivales y discuten los acuerdos para sus momentos de intimidad. Como tal, al menos yo encuentro repulsiva la idea de acostarse con una siamesa -disculpen si hiero algunas susceptibilidades-, pero Psychoville logra reunir dicha repugnancia con tintes de comedia. En otro momento de la serie, Mr. Jelly termina esposado a una anciana senil que complicará más las cosas, pero también las hará más divertidas.
En general, Psychoville funciona como un álbum familiar disparatado y oscuro que pone en vitrina a estos fenómenos de circo dignos de aparecer en una novela de Allan Poe (1809-1849). Si bien la situación introductoria es apenas un pretexto para meter a estos personajes en la misma licuadora, es posible reconocer también que cada uno de ellos cuenta con sus propios enredos independientes, y la genialidad final consiste, además de las ingeniosas historias, personajes retorcidos y técnicas cinematográficas (hay una larguísima escena alusiva a The Rope (Hitchcock, 1948) que fue hecha en una sola toma de cámara), es el equilibrio perfecto entre parodia y homenaje, suspenso y humor, terror y absurdo.


.Link para ver la serie. 

domingo, 13 de fevereiro de 2011

Casa de asistencia, dulce casa de asistencia.

Supe de un matrimonio muy joven que estaba pasando por momentos difíciles.
La pareja tenía una hija de cuatro años, y su situación económica los llevó a tener que vivir en una casa de asistencia pensada más bien para jóvenes estudiantes. La pareja de esposos compartía con otros tres muchachos la cocina, el baño, los pasillos, la lavadora y las llaves de la casa. El único espacio medianamente íntimo para ellos (y digo medianamente íntimo porque todo el tiempo estaba con ellos la niña) era la habitación de dimensiones enclaustradas; se han visto en cualquier pueblo de Lisboa armarios mucho más grandes que eso.
Ahora, yo no soy quién para determinar el valor que tiene un verdadero hogar, aposento de una familia, pero sí sé de los placeres que es vivir con tu pareja y este par de jovencitos casados se esmeraba por mantener esa bendición intacta a pesar de los ajenos estudiantes que debían tolerar por las mañanas sirviéndose café en lo que era su mesa de comedor, en lo que era su mañana. Refunfuñaban cuando el baño estaba ocupado por alguno de estos inquilinos con sabor a intruso, y pobre de aquél que no deje en la despensa un espacio accesible para guardar el cereal favorito de la niña. Tristemente estos otros inquilinos eran una peste resultante por los problemas económicos que pasaban, pero hacían lo posible, como ya hemos visto, de vivir a sus anchas como cualquier pareja normal, así sea simulando la absoluta propiedad de tener una casa en donde algunas veces te topabas a una cucaracha que va por los pasillos con una toalla en la mano.
La noche, por otra parte, y pese a las delgadas paredes que dividen los cuartos, era algo muy de ellos. Sólo había que esperar a que la niña en el colchón del piso se quedara profundamente dormida. Había que esperar a que se dieran las dos de la madrugada para tener la certeza de que el rechinar de la cama no iba a despertarla. Algunas noches, sin embargo, ni eso les importaba. Hacían el amor en su cuarto diminuto, sobre la cama de prisión como si vivieran en el nido de sus sueños. Cogían y se amaban en el mismo espacio donde una niña de cuatro años comenzaba a entender los ruidos de la noche.
La joven pareja ahogaba los gemidos, tenían que hacerlo. El agudo crujir de la cama ya era motivo suficiente para llamar la atención de cualquier vecino que se encontrara en el cuarto contiguo, despierto aún a las dos de la mañana, haciendo tarea, o escuchando los fuertes vaivenes mientras escribía en una hoja de blog.

sábado, 1 de janeiro de 2011

Bueno y... ¿Por qué Guanajuato?

Diciembre 2008 - Diciembre 2010

Observe primero el transeúnte el disimulo que presentan los callejones y la gente local. Y sí, digo disimulo porque el pueblo anda -si se puede decir que anda- como si no fuese nada más que un enorme y grandísimo autobús en el que todos los presentes hemos tenido la coincidente fortuna de vernos la cara. La colonial arquitectura puede provocarle a usted una de las siguientes tres posibles miradas en los ojos: La del turista fascinado que cual conejo avanza unos metros para después ocultarse detrás de una cámara y avanzar unos poquitos más. Todos sabemos que esa gente no tiene instinto de sobrevivencia, pero alegran el hueco. Luego viene la del hombre-esponja. La mía, mis ojos como quien camina jugando a ser un parásito de las cafeterías y las bancas del teatro, ése que tiene un pacto medio enfermo y cansino con el balcón de los cafetales y los pedregales con historias tan símiles a las de Don Luis o Don Chamé; el estudiante pone la mirada de enajenado y descifra alguna babosada en las seculares paredes de este viejo virreinato y de sus callejones mugrosos por la cerveza. Es un ridículo, es un falso, pero no le importa. Le viene después, por supuesto, la mirada del nativo, el artesano, el ciudadano local cansado de los desfiles, la danza, la marihuana y el diario trinar "de colores se visten los camos en la primavera" y su pandero hispanomexicano. Sabes que alguien vive en la ciudad porque sus pies van deprisa y sin ver a nadie, sin mostrar fatiga del mejor medio, el paso tras paso. Sin embargo, en el trato directo, esta gente es abierta, es solvente, servicial: "¿Qué anda buscando, joven? Aquí tengo éste y también éste otro, puede probárselos con confianza, si no es lo que anda buscando aquí a dos calles encuentra" y todo es verde, sobra sosiego, sobra amor.

Guanajuato significó para mí un desarrollo más personal que profesional. Su espacio quijotesco me hizo ver lo impedido estoy para caminar con otra persona pero también me hizo ver cuánto me pide mi cuerpo y alma para ir por más y más y más. Conocí alemanes, argentinos, brasileños, españoles, suecos, suizos, noruegos, franceses, canadienses, chilenos, austriacos y la lista continúa incluyendo al infame Kalimán y a sus pantalones sucios de orines y su libreta que nunca se acaba. Conocí cafés increíbles (y no sólo me refiero a la bebida) y el agujero que tomé como departamento propicio para contaminarme en el absoluto de mis delirios y destrucciones. En Guanajuato cicatrizaron mis muñecas en mis manos. En Guanajuato me hice alquitranista pese al dolo de muchos (me incluyo) y mi resistencia a licores fuertes, bueno.. no quiero hablar más de la cuenta.
No es éste el mejor espacio para describir mi cualquier desarrollo alcanzado, lo cierto es que entre viaje y viaje un Samuel se botó de la maleta y otro, como gangrena, como gemelo incrustado, se lo fue comiendo.

La Universidad de Guanajuato (UGTO) por su parte, si bien está un tanto mal administrada, al menos en su nivel posgrado de lit. hispanoamericana, sí está a la altura de lo que se espera de una academia coordinada por gente bien preparada y ubicada en tierra tan artísticamente fértil. Mi salón de 8 compañeros, todos profesores, todos leídos, todos amables, empujó más a fondo el acelerador de este tren subterráneo que he elegido como carrera y ello significa, por supuesto, más consumo de libros y ensayos que muchos me han castigado de excesivos, pero también los han visto concretarse en mi cabeza. Las letras con chinga entran, es lo que concluyo.

En resumen, Guanajuato me tranformó en un flanêur, un silente extraño que va y viene de terminal en terminal buscando -por fin- su estado terminal.

sábado, 13 de novembro de 2010

El hubiera sí existe

¡Buff! Ya me dio flojera caminar
hasta la casa. Pinche avenida se
me hace eterna. Mejor por acá.
Puta madre, otra vez no traigo llaves.
Siempre se me olvida que ya
tengo que comprar otros audífonos
Grrr, y no hay nadie en la casa y 
quién sabe cuándo regresen éstos
Ni hablar, igual paso por un Oxxo
y a ver qué hay.
En serio que qué pendeja, ¿cómo no traigo llaves?
Y ya casi no me quedan cigarros.
Tendré que ponerme a esperar, por güey
No, mejor sigo caminando, igual
no estoy tan lejos de la casa
Me he de ver bien ridícula aquí sola sentada. 
Mejor me *hip* levanto. O no, mejor no. 
Coming out of my cage and I've 
been doin' just fine gotta got--
Wooh! ¿Pero quién será ella?
Qué guapa es.
Mañana le pregunto a Diana, o a Melby por la tarea de Vladi. 
Peligro y ninguna sabe ahí.
¡Vaya, qué lindos labios tiene!
¿Qué estará haciendo ahí sentada
afuera?
Bueno, ya mañana veo. Qué flaco ese tipo.
de manga corta con este frío, de veras que
 hay cada loco.
No creo que me haya visto.
¿Y si doy la vuelta a la cuadra
nada más para verla de nuevo?
Sí hombre, vente. ¿qué puede pasar?
Igual es tiempo para no llegar a la casa.
Podría ir por otra cajetilla con la doña, 
sí, ¿a que me trate como niña? No, qué flojera
¿Qué será lo que tiene esa niña? Algo
en su piel me atrae, ¿serán sus lunares?
¿su tez como nívea? Pff, sí que es linda.
¿Qué ese no es el tipo que acaba de pasar? 
¿pues qué se traerá?
¿Y si...? No, no jodas, ¿qué le diría?
Sólo le fastidiaría su momento del cigarro
pero es que no puedo sólo irme y dejarlo así.
Andará perdido. Quién sabe. Grrr, qué frío tengo 
y mis padres que nomás no llegan.
(Entra al abarrotes de la esquina)
"Buenas tardes. Me da un Marlboro
por favor. ¿Sueltos no vende? Uhm
ni hablar, deme una cajetilla entonces
¿Cuánto es? ...Sale, gracias."
Eso me recuerda que tengo antojo de
unas quesadillas. Ash, en qué pienso.


"Hola, disculpa ¿tienes fuego que me prestes?"
"Sí, Déjame ver. (ofrece el encendedor)"
"Gracias (enciende un cigarro) ¿cómo  te llamas?"
"Argelia ¿y tú?"
"Samuel. Vivo a tres cuadras de aquí"
"¿En serio? Yo vivo en esta casa, 
¿Por qué nunca te había visto?"
"Es que rara vez ando por acá. De hecho rara vez
me detengo a hablar con alguien"
"¿Ah sí? Pues no te creo ¿ahora 
por qué te dio por hablar conmigo?"
"La verdad, es porque te vi y te me hiciste muy linda;
pero no quería quedarme sólo con eso y 
quise saber también tu nombre"
"Ah pues ahora ya sabes cómo me llamo"
"Sí, tu nombre es muy bonito. ¿Me dejarías escribir algo sobre ti?"
"¿Escribir algo sobre mí?"
"Sí, sólo eso"
"¿Pero escribir qué cosa?"
"Cualquier cosa"
"Pues *hip* sí, supongo que está bien" 
"Gracias, (apaga el cigarrillo)."
"¿Qué no tienes frío?"
"¿Frío?  No, no pienso en el frío. Toma (le da su cajetilla)"
"¿Y esto?"
"Yo no fumo"

domingo, 7 de novembro de 2010

Las ironías de México

Muchas veces mi respuesta inmediata cuando me preguntan ¿cómo están las cosas en Chihuahua? es señalar la inseguridad, la corrupción, la drogadicción y demás putrefacción de mi ciudad natal. Para ser honesto (y agradecido, desde luego) nunca me había tocado en carne viva sentir toda esa destrucción fuera de los noticieros, patrullas volando y militares en escolta. El vecino de enfrente fue secuestrado dos veces, pero hasta ahí había llegado mi tacto con la inseguridad.

Remito en el título a la ironía de mi bello y jovial país porque no fue en Chihuahua donde me tocó vivir esa delincuencia, sino en la capital de Guanajuato, la ciudad mexicana menos mexicana de México y que yo sentía la más serena de todas las que he conocido.

Sucedió que caminando sobre una avenida desierta de regreso a casa, cuatro amigos y yo (una mujer y cuatro varones) platicábamos de lo bien que nos divertimos, hasta que vimos, al otro extremo de la acera, a un grupo de cinco o seis jóvenes en agresión. Al principio creíamos que eran dos bandos en riña, pero cuando el grupo entero se dio a la fuga y se resguardó en uno de los callejones, notamos que en realidad se trataba de un asalto sobre un hombre de 40 años que luego de la golpiza se levantó del suelo bañado en sangre y comenzó a caminar ante nuestros ojos perplejos.

Nos acercamos a su auxilio para buscarle una ambulancia. Tenía un severo golpe en la frente, otro en la nuca, y su oreja izquierda estaba casi desgarrada. Mientras lo revisábamos, Ángel llamó al 066 para que lo llevaran a un hospital. El hombre, tomado y golpeado, no podía recordar hacia dónde estaba su casa.
La policía apareció pronto. Unos ocho oficiales saltaron de una camioneta y comenzaron la revisión. Mientras unos hablaban con el hombre, otros hablaban con los testigos y uno más tomaba mis datos aparte. Segundos después, un grupo de muchachos se aproximaba a la escena.

Resultó que era el grupo de asaltantes que venía de regreso.
¡Eh pinches polis de mierda van a valer verga putos! Y comenzaron a disparar.

Vi entonces que tanto amigos como policías salieron corriendo y dejaron al hombre herido que reposaba en la banqueta. No supe qué sensación me dio cuando vi a los policías, a cada uno de los propios policías armados y preparados, correr huir junto con nosotros. Uno de ellos respondió a los disparos con los suyos, pero con ver a los 8 elementos corriendo como civiles yo ya me sentía mucho muy desprotegido. Corrí más y alcancé a Mata, la chica que venía con nosotros, y la metí a la cajuela de una camioneta. Eh, ¿y el Fer? ¿Dónde está el Fer? Preguntaba Hugo que se unía con nosotros junto a la camioneta. Volteamos a todos lados. Faltaba Fer, y la policía también había desaparecido.

Encargué a Ángel que se quedara con Mata mientras Hugo y yo retrocedíamos unos pasos, temerosos y resguardados en los autos estacionados. Honestamente, yo ya me imaginaba a Fer derribado a media calle; yo gritaba su nombre con el miedo en la boca.

Afortunadamente lo vimos a salvo corriendo a nosotros y nos dijo que como vio que dejamos al hombre herido, se detuvo a esconderlo debajo de un carro. Tal como lo leen, Fer agarró al homre y se metió debajo de un carro y dejó que los delincuentes (no por querer apuntar a nadie pero tenían acento del D.F.) sólo pasaran a un lado de ellos. Nos dijo que los fulanos regresaron a esconderse al callejón de donde habían venido y los policías volvieron para asegurarse de que no regresen.

Después de eso, ya despejada la violencia y con paramédicos asistiendo a la víctima, me quedé muy frustrado y triste. La policía conocía los callejones que sirvieron de escape para los asaltantes y pudieron haber rodeado el área y entrar con más unidades. Pero no lo hicieron. Dejarnos a nosotros cinco jóvenes a nuestra suerte tampoco es lo mejor de alguien con una placa que signa "proteger y servir" y, en serio, una oficial nos pedía con desesperación y temblor en la mano un cigarro.

Quería concluir con una reflexión sobre la situación del país, seguido de lo que espero en mi experiencia próxima en Lisboa, pero de exclamaciones tipo "qué barbaridad" ya estoy muy cansado. Esa noche me sumé a las familias que viven con miedo, y ya eso es suficiente.

Llegamos a casa, blancos de miedo, sin ganas ni maneras de poder descansar.