terça-feira, 21 de março de 2017

Roles glaseados o de canela

Acabo de volver a instalar Eve Online. No han pasado 4 minutos desde que logueé y ya estoy metido en tremendo problemón.
El juego me hace una pregunta que me ha alterado los nervios desde Pokémon Red, una pregunta que determinará tu experiencia del juego, como decidir si viajarás en tren, moto, avioneta o unicornio. La pregunta que te dará identidad, objetivos, enemigos y aliados: ¿Qué raza eres?

Cualquiera diría que la que sea, que no importa, que tú ponle que sí y ya empieza el juego. Si no tuviera yo más experiencia y si tuviera menos personalidad, sin duda elegiría la que fuera y a matar monos a lo pendejo, pero no. La identidad es importante en un MMORPG para los que sabemos lo que esa R significa.

Así es, lo admito, me encanta el rol. Desde el mencionado Pokémon Red dediqué mis esfuerzos a ser sólo entrenador de fuego, luego vi que era imposible, pero lo intenté: hacerme de una identidad, representar mi persona en el juego, ser yo en mi avatar. Luego llegaron juegos de mayor inmersión y roles que aunque eran juegos de rol no tenían lugar para mí, a mí que me encantan las historias, los por qués de las guerras y los intereses de los NPC para pedirme favores que determinarán el progreso de la aldea. Es decir, qué significa para el mundo lo que soy y lo que hago ahí.

Me viene el recuerdo de jugar Lineage II, el MMO visualmente más bello que jamás haya visto, y que te pedía elegir tu raza desde el comienzo, decisión difícil porque recibirías tu formación a partir de tu raza, seleccionarás profesiones específicas que sólo tu raza puede desarrollar y honrarás a tu pueblo destruido llevando bien en alto esa piel azul de elfo, o ese costoso martillo de enana herrera. Sólo así tu nombre será importante.

Pero quizá le estoy dando demasiadas vueltas a algo que ya a nadie le importa. Cuando jugaba Matrix Online escribía fan fictions de mi personaje, y en juego preguntaba por qué hay agentes muertos en la zona norte, "Porque allá los agentes valen más experiencia" me decían, y cuándo será la siguiente reunión con el consejo sionita. "Cuando entre el nuevo parche" respondían secamente a una duda que podría desatar un capítulo interesantísimo en la saga. Pero no, había que evitar el rol, había que burlarse de mis historias, había que quedarse sólo con el grindeo de matar y matar sin idea.

WoW nunca me atrapó porque comparado con L2, el juego me parecía cartoonish, además, lo que realmente me llamaba más del juego, el asunto de que cada raza hablase su propio idioma y que era necesario estudiar para entenderse con ellos, no repercutía en absoluto en la experiencia de juego. Un jugador de nivel más o menos alto podía comprar todos los libros y desaparecer esa consternación en minutos, de nuevo, el grindeo sobre el rol, por lo que si entraba a a jugar era porque quería ser traductor, mediador, incluso diplomático, pero si cualquiera podía serlo empezando desde arquero zombie, no había lugar para mí.

Me ocurrió una vez que sí, sí que me alié con compañeros interesados en el rol. El juego aún no salía al público y nosotros ya teníamos una facción de criminales. All Points Bulletin era el juego, y nosotros eramos unos maniáticos de manicomio bien metidos en el rol. Teníamos nuestra página web donde aparecían nuestras biografías, recuerdo que el mío era una especie de poeta que encontraba la belleza en los cuerpos inertes de las personas ejecutadas, incluso fotoshopeamos nuestras fotos para aparecer en escenarios de nuestro lore, intercambiábamos ideas, páginas de psicópatas y en general hacíamos buen clic con todo el equipo. Imagínese usted, yo ya estaba disfrutando el juego con mi rol y APB todavía no se lanzaba al mercado.
Por desgracia el juego fue un fracaso de misiones repetitivas y paredes cada diez centímetros que nadie quiso jugar. Ni siquiera yo que abrazo tanto a la narrativa y a la construcción de personajes,

También puedo incluir Pirates of the Burning Sea, un juego muy completo que se conecta con la historia real de los piratas, sus territorios y sus modos de operar. Es un juego que se enlaza también con la serie de piratas Black Sails, y que me agradaba jugar porque me daba esa sensación de prosperidad a partir de la historia y el sacrificio de mi tripulación. Desgraciadamente el juego también sufría de misiones repetitivas y aquello se convirtió en un ir del punto A al punto B sin una apreciación real de lo que estaba uno logrando. Cometí el error de desarmar mi barco mercantil suponiendo que podía usar sus partes para mi barco bucanero, y no fue así. Me quedé en bancarrota, hoy mi capitán pirata ha de atender una taberna en Veracruz y pasará ahí el resto de su existencia.

Pero bueno, escribo esto en realidad para escapar, otra vez, a esa pregunta que a pesar de mis malas experiencias con jugadores y facciones, me sigo haciendo en cada juego de rol. ¿Qué raza quiero ser? ¿Por qué es tan importante dejar algo de mí, en el MMO? Incluso mi nombre de avatar no esconde mi nombre real. Samuecchi, un juego de palabras entre mi nombre y mi apellido, y que uso en cada juego que toco, es mi intento por sonar en algún foro. Ya sea desde GTA V, Pokémon Trading Card, Star Wars, o este Eve Online que parpadea en la pantalla, quiero lograr lo que Damián cuando me enseñó a jugar Lineage, el cabrón era famoso, y nuestro clan era reconocido, nunca he podido imitar algo como eso, y a mis 30 años lo sigo intentando.

Eve entonces me ofrece 4 alternativas. Los Amtarr, que son unos fanáticos religiosos conectados con las fuerzas espirituales del universo, los Mintarr, que eran sus esclavos y hoy conservan sus tradiciones tribales para crear su propio imperio de esclavos, los Gallantes, rectos, demócratas, regidos por la valentía y el honor, o sea, los buenos, y los Caldari, una dictadura creada por las corporaciones más poderosas, o sea, los malos. No siento que pertenezca a ninguna de ellas, pero me parece un pretexto ridículo no jugar el juego porque la raza no me sentaba bien. Cuando jugaba Lineage 2 me sentía un elfo oscuro porque venía de un pueblo destruido abandonado de la celestialidad, En Pirates of the Burning Sea fue fácil ser pirata porque no le debo nada a la corona inglesa, francesa o española, además me iniciaba en las costas de México, mientras que en Star Wars yo era inevitablemente un Sith porque creo que los Jedi no obtienen el mejor potencial de la fuerza. Así pues, en cada ocasión mi personaje es un protagonista de una novela que no se escribe, sino que se juega, y siempre, a mi ver, debe llevar algo de biográfico y de Samuel. Siento que lucharía por la causa Mantarr, pero no soy de raza negra, y me llaman los Caldari pero tampoco me gusta trabajar para grandes corporaciones. Quien me conoce sabe que tengo ambas razas.

Muchas personas que habrán llegado hasta estas líneas (dos) me pueden tachar de irrelevante, y sí, lo soy, pero también quiero disfrutar el juego a mi manera y eso, irónicamente para un MMO, no tiene que ver con nadie más.

Vale, ya he pensado suficiente, vuelvo al juego. Elijo mi raza. Nos vemos allá.

sábado, 7 de janeiro de 2017

Mejor pagarle $60 a la gente buena que $8,000 a la agente culera

Recientemente tuve un conflicto con vialidad, me detuvieron por aliento alcohólico (ya ni siquiera ebriedad) y por tercera vez en diez años fui a dar a los paros.
El motivo inicial fue dar una curva muy cerrada en una calle que se me iba pasando, suficiente para marcar, óigame bien, exceso de velocidad. No soy partidario de la corrupción así que fui dócil y le permití al oficial hacer su trabajo de joder al que se pueda.

Luego de esas experiencias, las discusiones son siempre las mismas. Malditos perros, tranzeros, cómo lo joden a uno, y aunque yo hice mal, no vale ni de coña pagar $8000 por infracción, recuperación de licencia, validación vehicular, grúa y corralón. Lo que quiero plantear ahora es que cómo no se me ocurrió irme en Uber, servicio que tiene más o menos seis o siete meses en mi ciudad y que funciona.
Dentro de los paros, que son viles cárceles para criminales tal cual (te hacen quitarte las agujetas porque no te vayas a suicidar con ellas, hágame usted el chingado favor), platiqué ahí con otras tres víctimas que sufrían su primera vez ahí. Me contaron de todo lo que perdían y cómo se les complicaría recuperar su auto, ir al trabajo mañana y todo el drama familiar. Traté de tranquilizarlos, de que no es más que monserga, y que de jodas como éstas es con lo que se mantienen. Les hablé de las seis a treintayocho horas que ahí nos tendrían sin hacer nada, que había que mantener la calma para reducir el tiempo, tratar de dormir o seguir platicando como tres extraños que tienen algo en común; para mi sorpresa me sacaron de ahí en poco menos de la hora, pienso yo que fue debido a que tenía a una persona esperándome fuera, las dos ocasiones anteriores iba solo y sólo salí hasta que amaneció. Si nomás es para asustarlos, tenerlos ansiosos, orillarlos a que frente a la autoridad cometan otra pendejada por impotencia.

Hoy me pasé mi sábado haciendo trámites; filas y filas de gente humilde atorada bajo el sol por pasar un semáforo en amarillo o porque iban en una calle que no especifica es de sentido contrario, filas y filas de madres de familia reduciendo su quincena, perdiendo su día, cargados no de vergüenza sino de indignación y odio al sistema.
Yo también estaba así, molesto, cómo era posible, .40 el mínimo que puede aparecer en un alcoholímetro trucado, una media de cerveza y te vas a cuenca. Hice mal en beber y conducir, pero por Gokú que no estaba ebrio ni de coña. Así que me equivoqué, cometí una falta en un sistema hecho para joder, pero no soy ningún criminal ni un intransigente ni un desconsiderado. Me enorgullezco de mi precaución al volante y mi forma de tomar, no es alarmante.

Seguro muchos amigos y personas que lean esto no me creen, o se piensan igual. Al juez no le importa, al oficial le piden cierta cantidad de detenidos al día, y a la gente hay que chingarla como sea. Por lo que no voy a darle más vueltas al asunto y voy a hacer la fuerte, fortísima sugerencia, con riesgo a sonar comercial, de usar Uber cuando vayan a un bar.
No porque no puedan conducir, sino porque hay cazadores allá afuera que están vigilándote cuando tengas un titubeo en las calles oscuras donde la velocidad es relativa y pretexto para exprimir. Lo digo porque con Uber, nosotros los jodemos a ellos, nosotros los dejamos de brazos cruzados, hacemos que presentar quince reportes en una semana sea inviable, recuperamos el poder para decidir cómo nos divertimos.
Precisamente tomé un Uber cuando terminé mis trámites esta tarde. Durante el viaje, platicaba con mi conductor acerca de estos atropellos, y él me hablaba de sus problemas también con tránsito, de accidentes fuertes, de fallecidos, de pérdidas cuánticas, y entonces me sentí todavía más seguro de ir en el asiento copiloto, escuchaba aquello como una historia ajena, a mí no me va a pasar no porque sea un chingón, porque ni tomé tanto o porque soy prensa, sino porque viajo en Uber y esos problemas les corresponden a otras personas.

No sean esas personas.

No les paguen $8,000 más al gobierno, ni hagan de sus grandes esfuerzos por conseguir un coche, un negocio millonario para cabrones con licencia para chingar. Uber salva vidas, es más efectivo que el cínico "si toma no maneje", da ingresos a la gente más noble, estudiantes, desempleados, padres de familia, amigos. El oficial de tránsito tiene su nómina, no necesita esa obligación del comandante de chingar a los que vea y catalogarlo a uno como pinche borracho pendejo. Uber es un ganar-ganar, también los taxis están mejorando su servicio al verse en desventaja, y a la larga también protegemos la vida de otros, sin sacrificar una sola gota de cerveza en este mundo arrutinado y asfixiante donde salir con los amigos hace falta al menos un día de la semana.

Termino este breve texto más tranquilo esperando que con el uso de Uber la gente buena reciba más ingresos, la gente mala se las vea más negras, la gente inocente esté a salvo, y nosotros podamos celebrar la vida como nos gusta sin temor a ser violados por ello.