segunda-feira, 8 de julho de 2013

...y no encontré ningún pretexto

Luego de muchos ayeres.
Dineros, enfermedades, éxitos, fracasos, viajes y desviajes. Recapitulo el archivo que bloggear representa y veo con tristeza las telarañas aquí anidadas.

Hoy a plenas 5 de la mañana que no puedo dormir por las constantes dudas que bañan mi rutina me escondo en este recondísimo plano que apenas existe porque el internet es grande.

Regreso a él porque el mundo quiere seguir jugando conmigo, me recuerda que me toca tirar, mover la pieza. Salir de este jaque de dos años.

Me recuerda por qué escribo en primer lugar, y por qué vivo en segundo.

Si echo el terrible vistazo atrás, notaré que voy caminando por un muy estrecho pasillo de puertas cerradas. Que las muñecas me apretujan, que duele ir creciendo en un pasillo cada vez más angosto. Que este fin no tiene cabida para muñecas.

Por suerte, tengo fe y esmero. Y tengo gente buena que me dicen que primero escriba y que luego me preocupe; y eso si queda tiempo.

Ya soy otro. Literalmente cambié de células orgánicas y, en teoría, nací ayer.

Hola mundo.

Um comentário:

Sonia López M. disse...

Le decía a un amigo en un día de fumarolas que él era un gigante que habita un cuarto pequeño, yo me burlaba porque es una persona muy alta y yo muy de baja estatura, pero era la misma habitación para los dos. No importa la inmensidad, en lo uno, las medidas no existen.
Escribir es reencarnar...