sábado, 24 de janeiro de 2009

Machín y Joto
Tú no debes admirar a los otros
los otros deben admirarte a ti.
-El Batuta.



Dos cosas me quedaron muy claras luego de salir esta noche de la sala del cine. Dos datos que a veces -sobre todo entre semana- olvido por completo. Habían un par de niñas emo a las puertas del edificio que volteaban el rostro como las grandes estrellas alemanas:
-Weeeey, ¿por qué se nos quedan viendo tanto la pinche gente weeee?
-Aaay wey pos porque somos bien originales, mensaaa.

Carajo, me pude haber ganado un premio al mejor actor cuando evité reírme de ellas a toda costa.

En ese momento, y haciendo un pequeño análisis del filme, caí en la cuenta de lo fascinante y lo derrotado que es el mexicano. O dicho de mejor modo, de cómo se fascina en su propia derrota. Recordé al Rudo con su uniforme de manga larga y su entrevista pos sí yo uuh yo desde que taba chiquillo siempre quise ser portero pué y de cómo nos parecen sorprendentes los sacrificios aztecas pero nos creemos las babosadas de la religión católica (traída de Europa, por tanto, mejor); recordé cómo las televisoras mamaron a Máicol Felps y detestan al Club Deportivo América. Recordé a Hugo Sánchez y sus clases para adoptar el asento castellano y los monitos de Bugs Bunny del Kentucky con la playera de la Selección Mexicana. Entonces pensé dos cosas: Gracias fútbol por ser el refugio de nuestra valía, y Ay pinches mexicanos cómo estamos pendejos.

Tenemos que ser peones del fútbol como son peones los gringos de los medios de comunicación. El tema del futbol es la mina perfecta en donde los mexicanos cavamos nuestro sueño de ser un país de ganadores, ser un país en donde el Sí se puede no hieda a derrota tras derrota. Es el mexicano quien supone que ganarle a Estados Unidos el próximo 11 de febrero se escribirá en los anales de la historia en donde luego de presumir cómo es que somos una nación más vergas que la güera (usando a argentinos para meterles goles, por cierto) pondremos al pie de la página ¿pos no que muy chingones? Y entonces ahí sí todo el mundo ya es muy mexicano. y ¡Viva Zapata! Y ¡México Campeón! ¡Rarará! Porque nosotros encontramos la identidad y valía y mexicanidad en aquellos 11 neovillistas de la cancha; Nos sentimos grandes por taparles un penalti porque no tenemos otra forma de decirle a la gente -y a nosotros mismos- que tenemos algo qué ofrecerle al mundo además de rancheros chíngatealotro y gente sin esperanza que limpia las alfombras de personas cuya fortuna es mucho mejor desde el nacimiento.

Pero cuando ganamos un partido somos la bomba del siglo. Ahí sí todos gritamos aaaaaaaaaahahahaha con un quién sabe qué orgullo en la cuerdas vocales, para luego asaltar la gasolinera de la Josema y comprar con ese mismo quién sabe qué orgullo de mexicano ganador una cocacola
Ahora con todo esta polémica de que si son muchos naturalizados en la selección o que si los mexicanos no tienen la capacidad para representarnos, el tema de la película junto con los sueños jodidos y jodedores de los personajes principales cae como anillo a la puta... México está formado por hombres apasionados sin talento, y a la vez está dirigido por hombres talentosos sin pasión.
No cabe duda que Cuarón se está burlando del mexicano más de lo que se burló Lalas de nuestra escuadra futbolera; ¿o cuántos aficionados no se vieron a sí mismos en ese Si no metes gol te voy a partir la madre, ¿me das tu autógrafo? que es tan propio del mexicano narcotráficado (tipo de mexicano #1) como lo es tan propio del patriota jodido por el sudor de su camiseta (tipo de mexicano #2). El Tato pues era muy mexicano. Él pensaba yo a lo mío y que a México se lo cargue la chinga'a. Mientras que Beto se ganó el puesto de héroe nacional, aunque le haya costado una pierna. Y con esa sangre nopalera -la misma que aprovechó el mismo México mismo para chingárselo-, se ganó igual tanto el reconocimiento por ser mexa como el castigo por ser también mexa. No me sorprendería que un día quitaran la estatua de José Fuentes Mares y pusieran en su lugar una de Jorge Campos. Al menos la gente sí sabe quién es ése.

A lo que apunta pues la película (además de que en este país los extranjeros son los que siempre salen ganones) es que nuestro balonpié, así mediocre, retrasado y sin importancia histórica como lo tenemos, es el chapoteadero desde el cual queremos llamar la atención de los mayores. ¡Mira papi Europa! Ya sé nadar sin un flotador! ¿Ora sí soy digno de jugar en el Barça?
Desafortunadamente México es un planeta de Rudos y Cursis. Tarde que temprano terminas en la ruina (o peor aun, en el anonimato) ya sea por tu individualismo o por tu mexicanidad; tu única salida se convierte entonces en joderte al primero que veas. Es eso o confiar tu vida en el cuñado narco del cual, por cierto, también eres un cliente.


4 comentários:

Puckis disse...

esa pelícla ciertamente parece exaltar la mediocridad
sin embarho tanto cliché tripico del mexicano hace que sea un filme bastante real, fuera de lo comico es mas bien un espejo
pero todo mundo prefiere reirse

Caelo Vesperascente disse...

Jajajajaja me encantó la parte de las niñas emo, pero en fin, ¿para qué frustrarse con la idiosincrasia de nuestro país? sin duda nos faltan muchísimos años (quizá varias generaciones) para por lo menos disminuir esto que está pasando. Definitivamente mucho apego al materialismo, tantos problemas existenciales, laborales y socioculturales están llevando a este país a la ruina, a su ruina, a nuestra ruina que es tan mexicana como nosotros. Ya decía el buen Chava Flores:

"¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
¿a hacerte rico en loterías con un millón?
Mejor trabaja, ya levántate temprano;
con sueños de opio sólo pierdes el camión.

¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
Con sueños verdes no conviene ni soñar.
Sueñas un hada ... y ya no debes nada,
tu casa está pagada, ya no hay que trabajar,
Ya está salvada la copa en la Olimpiada,
soñar no cuesta nada ... ¡qué ganas de soñar!"

Ese sí retrataba en todas sus canciones al mexicano promedio tal como es

Saludos.

Alexandro M. disse...

La identidad del Mexicano, demaciada literatura, demaciado arte dedicado a encontrarla o fotografiarla. Es curioso yo no me lo pregunto, no se si porque compre ese boleto del ciudadano del mundo, o porque soy mas bien algo enfocado a la subjetividad. interesante análisis mi Sami

Eva Bertlen disse...

pues yo un día concluido "México está condenado a desaparecer".

De cualquier forma, no me gusta que seamos todos tan pesimistas.. pero analizar ese aspecto no puede ser materia de un "comentario".

PaZ-ela bien ;) jiji