segunda-feira, 8 de fevereiro de 2010
El Espíritu de la Tribu de Juárez
quinta-feira, 14 de janeiro de 2010
quinta-feira, 7 de janeiro de 2010
Día de suerte
Fernando era un guaripudo ranchero de ésos botudos que pulúan en el norte. Gordinflón, bigotón y pesado, con todo y la difícil persona que era llevaba ya un par de meses saliendo con mi hermana.
Yo nunca fui celoso con los novios de ella, siempre me preocuparon poco. Fernando sin embargo, aunque no muy adulto que digamos, era uno de esos narcos menores que había que tolerar en tu casa porque tu hermana así lo pedía. Tampoco era que me molestara mucho, yo no estaba viviendo en casa de mis padres, así que lo que allá pasara no me incumbía del todo; debo decir que incluso me sentía más aliviado porque, desde hace algunas semanas para acá, Fernando se había dado a la gentil tarea de ampliarle la casa a mis padres, por lo que toda la cocina, estancia y entrada principal estaban provisionalmente destruidas.
-Hijo- me llamó esta mañana mi madre por el teléfono -ahí va Fernando por ti para que lo ayudes a traer unos cementos a la casa.
En pleno domingo, justo los días que me gusta descansar solo en mi departamento. Ni hablar. Me levanté medio frustrado e irritado. Para ser honesto, Fernando me inspiraba, a distancia, un poco de miedo, no porque fuera un narco, detalle del que por supuesto no se hablaba en la casa, sino porque su forma de ser, así recta, machista e inquebrantable, chocaba mucho con la mía, un poco más flexible y discreta.
Fernando, pues, llegó a mi casa en una Ranger plateada, con su música banda anunciándolo a cuatro cuadras antes. -Ámonos, cuñao- exclamó el hombre mientras se bajaba de la camioneta. Yo ya lo estaba esperando en la puerta de mi sitio, pensando en que el encargo pasaría rápido.
Pero todas mis ideas se nublaron cuando al abrir la puerta de la Ranger, vi descansando entre los asientos una enorme escopeta negra y brillante aparentemente recién adquirida. -¿Qué tal la nueva fusca, cuñado? Aduló aquél luego de subirse por el otro lado. -Es de doble acción y todo. N'ombre, está rebonita la cabrona. Éstas nomás las traen los militares- Decía con orgullo mientras la frotaba con la franela que tenía encima, después volvió a ponerla ahí, entre los dos, como luciéndola para ambos como si yo gozara de lo mismo.
Todo el camino rumbo a la comercial quise ignorar el arma de enseguida. La tenía presente en mi cabeza, y me molestaba el hecho de que Fernando siguiera platicando como si aquello junto a nosotros no fuera nada más que una caja de zapatos nuevos. -Pues sí cuñao, cómo ve que me caso con su carnala- -¿Ah sí? Respondí medio sorprendido. -Ei. Está empanzonada la güey-.
Volví a guardar silencio. No podría darle felicidades, ni gemir un "uta madre", ni mucho menos estar muy contento por el destino de ella, pero ni modo, mi hermana lo tuvo que haber previsto.
-Ahí al rato le digo a la suegra. Que sepa que no le va a faltar nada a la chaparra. Por lo pronto amos a subir esas madres-.
Ya que nos habíamos estacionado, me disponía a bajar de la camioneta, pero noté que Fernando iba a preparar otra cosa primero. Sacó entonces del bolsillo un pequeño paquete de cocaína que traía para su uso. Ante mi cara perpleja de verlo ahí, inhalándola en pleno estacionamiento de la comercial, Fernando le dio todavía una segunda aspirada aún más fuerte. -Ámonos pues cuñao, que están repesadas esas madres y son un chingo- dijo luego de sonarse la nariz, y se bajó del mueble. Lo seguí callado, entendiendo que mientras menos alboroto haga al respecto, más rápido saldré de ésta.
Fuimos entonces por el encargo, y comenzamos, en absoluto silencio, la ardua y nefasta tarea de subir todos los costales a la caja de la camioneta una por una.
Ya justo que terminábamos y exhalamos el último suspiro de alivio, se nos aproximó apresurado un joven con un pequeño frasco en la mano. -Buenas, jefe. Aquí le andamos promocionando la nueva loción para caballero Houston Flex, treinta pesos el frasquito, es fragancia blue blossom-. -Nonono, ahí pa' la otra- resolvió el guaripudo. -Es una fragancia muy fina jefe, de veras, pruébela nomás pa' que vea qué rico- -Que no, chingao- -Se lo juro jefe, le va a gustar, es importada- -¡Ah con una chingada pues, ¡Qué no! ¿no entiendes, cabrón?!-
Yo retrocedí un poco. Si no me agrada Fernando cuando está de buenas, mucho menos así, cansado, enojado y drogado.
-¡¿Eh?! ¿Eres estúpido o qué chingaos?- Prosiguió la agresividad del ranchero contra el muchacho que también se tomó la ofensa. -Uyuy jefe, tranquilo, pos' si quiere no y ya- -¡Gánale pues a la chingada, morro, o te quiebro aquí mero-.
Fue entonces que Fernando dejó mostrar un revólver incrustado detrás de la enorme hebilla que traía puesta. Apenas era para amenazarlo, como perro que enseña los dientes. Ciertamente estábamos cansados, lo que menos queríamos era pelearnos con un muchachito en un estacionamiento por no sé qué bobada, pero no era para tanto. Lamentablemente, el muchacho quiso verse más valiente y poniendo a prueba su suerte, sonrió y le dijo -No mame, jefe. Esas cosas son para matar de a neta, no para andar ahí de mamón.-
La cara que hizo Fernando se me grabó de inmediato. Torció su bigote, abrió bien los ojos como no creyendo lo que había oído, y frunciendo el ceño, sacó el arma del pantalón y le atestó 3 balazos rápidos y mortales.
¡Bam, bam bam! -¿Quién es el mamón ahora, eh, pendejo?
Yo estaba impactado. No podía mover un músculo. Fernando tranquilamente guardó el arma y abrió la puerta de su camioneta; antes de entrar me echó una mirada penetrante como esperando a ver qué es lo que yo hacía. Quería irme corriendo, pero tenía miedo de recibir un balazo por la espalda de un Fernando que no estaba de humor.
Decidí subirme al auto callado, con la cabeza baja. Fernando arrancó el motor en total silencio, pero dejó la camioneta sin mover un rato, respirando hondo con los ojos cerrados, como recobrando la calma. Yo quería irme como sea, pero sentía que si le decía "arranca ya", además de convertirme en absoluto cómplice, estaba firmando también mi muerte. Así que lo dejé en paz con su silencio, esperando a ver qué hacía.
No pasó mucho tiempo para que nos alcanzara una patrulla. Fernando salió entonces de su trance y abrió los ojos. Yo temblaba de nervios, no podía articular nada, me dediqué a ser sólo un testigo que estaba ahí sentado. El oficial se acercó a la ventanilla empuñando su arma. -Salgan del vehículo, rápido- Nos indicaban desde la patrulla. El oficial que se había aproximado apuntó su arma hacia Fernando pidiéndole que se bajara con las manos en alto. Fernando seguía inmutado, pero no como yo, su mirada era más bien como ideando algo para salir de ésa. La mía estaba bloqueada por un miedo que nunca había sentido.
-Bájese y entregue esa escopeta- Señaló el oficial que por la ventana había distinguido el fusil entre nosotros. Fernando la volteó a ver, la tomó con ambas manos, y no sé si fue por el peso del metal que lo llenó de hombría, o si de plano así es como lo había pensado, pero con todas las de perder, con el arma empuñada le dijo -Pues cómo ve que no le doy ni madres- Y en un rápido movimiento, cargó el arma y disparó contra el policía, quien cayó muerto bajo el sonoro impacto de aquella escopeta militar de Fernando.
Yo ahí no pude soportarlo más. Antes de que otra cosa pasara, de un golpe abrí la puerta de la camioneta y me di a la fuga. -¡Hey, a dónde vas, cabrón!- Gritó Fernando a mis espaldas. Intenté correr más a prisa pero sólo pude escuchar su revólver dispararse de nuevo; esta vez a mi contra.
Tras recibir dos balazos en la espalda, caí de boca en el asfalto.
Ahí derribado, a punto de cerrar para siempre los ojos, me encontré tirada, entre las piedrillas negras del pavimento, una moneda de diez centavos.
segunda-feira, 28 de dezembro de 2009
terça-feira, 15 de dezembro de 2009
terça-feira, 1 de dezembro de 2009
quarta-feira, 14 de outubro de 2009
Día 0:
Temeroso de un abarrotamiento en cada licorería de la ciudad. Prontamente reservé unas cuantas caguamas en mi refri. Éstas me salvarán cuando me quede sin un quinto y quiera seguir bebiendo. Así como para tener un atractivo para llegar a la casa.
En conjunto con el tequila que aún me queda de mi cumpleaños, el alcohol casero no será ningún problema.
He marcado los eventos a los que quiero asistir en el festival. Mayormente teatro. Debo conseguir boletos.
Día 1:
Luego de la clase de Inés, me dirigí al café calipso para ver un lamentable juego de la selección mexicana. Vi los fuegos artificiales y noté cómo efectivamente las calles se llenaban bastante, pero no como para decir que no se podía caminar.
No pude asistir a ningún evento. Ya habrá oportunidad.
Volví a casa.
Día 2:
Ya revisando los horarios y costos de los eventos, me entristeció ver que no todos estaban a mi alcance (Hamlet de Lituania cuesta $500).
Pasé toda la tarde buscando los gratuitos, o los menos groseros. Lástima, me perdí la coreografía brasileña, el cuarteto de violines, el teatro negro que me trae ciertos recuerdos, y algunos otros.
Apenas pude ver el teatro libre de Zacatecas sobre un barco que viaja a la luna. Bastante bueno.
Recogí mi ropa limpia, no me quedaron ganas de leer nada. Quiero ver Prison Break de nuevo.
Volví a casa.
Día 3:
Amanecí con flojera, para variar. No fue sino hasta que tomé un baño que agarré algo de energía.
Bajé al centro sin mucha esperanza en ver algo interesante. Caminé buen tramo hasta un tianguis hippie donde compré una pulsera. Más adelante compré unos rastrillos.
Hubo un evento de malabarismo, Alejandro Capo traído desde Argentina por el teatro callejero de Cata (video aquí). Tras ello, unas zacatecanas me preguntaron por el bar Zilch. Las acompañé hasta él, luego me pasé al café calipso donde me estuve hasta la medianoche. Fui a cenar enchiladas suizas y me dispuse a ir a casa.
Antes, pasé al Rincón del Beso. A petición del inge -dueño- subí al podium y declamé un par de poemas, El Espantapájaros y el Cuervo. Bebí hasta las 3 de la mañana; un hombre al salir me dijo "hasta luego, poeta". Cuánto tiempo había yo esperado para que un perfecto desconocido me designara por tal nombre. Lo más seguro, le dije al inge, es que regrese.
Volví a casa.
Día 4:
Invitación al Antik. ¿Podemos hablar? Pues va ¿qué tengo qué perder? Se habló, todo en orden. Había un baile tradicional zacatecano que poco me interesaba. Otra bohemia oscura por favor viejo, y mi voz se extinguió en el tapiz de aquel bar tan neutro. "Ah macho, me ha gustado este sitio ¿eh? Que es todo un viaje" reíase una española junto a mí en la barra. El mesero apurado sólo le seguía el juego a modo mecánico. "Vengo de ver una escena en San Fernando, pero qué maravilla ha sido ¿eh? Un espectáculo de luces que te cagas". Es raro, ni la mujer ésa ni cualquier otra me parecen desde un tiempo para acá en absoluto interesante. Yo debería estar tendido en el patio de mi casa soportando el frío con un tequila en la mano, no en un bar tan neutro rodeado de nadies y viendo la pantalla de videos para demostrarme a mí mismo, otra vez, cuánto me aburre Radiohead. Ale, viejo ¿me das otra Bohemia oscura por favor? Y que les den por el culo.
Luego al DDR donde me abordó un niño de 14 años parlanchín y rollero tratando de ser mi best friend. -Tienes que descansar antes de meter la otra ficha, no, no te voy a dejar, a ver tu aliento, eeeh!! Has tomado ¿verdad?-. Pff ¿quién se ha creído? Todavía tuvo la desfachatez de lanzarme una ligera patada en la espalda. Va, mi última ficha y me largo. No hubo caso, el niño me siguió por toda la calle haciéndome las preguntas más insulsas (algo recuerdo que venía platicando del sabor de los quesos). No me dejó entrar a otro bar, tuve que ir a una cafetería por una soda italiana, a insistencia del nuevo fan.
Me acompañó hasta su casa (¿?) yo ya más desesperado que molesto.
-¿A qué edad perdiste la virginidad?
-a los 18
-¡uy ¿tantos?! ¿Cuál escritor modernista es tu favorito?
-Pff, no sé.. Tablada.
-Aaah no lo conozco.. el mío es Pablo Neruda.
-Ése no es modernista. Los autores modernistas son a principios del siglo XX.
-Ah yo digo modernistas de los más nuevos. ¿Y tienes novia? ¿O te gustan los hombres?
(Miren nomás a este cáemebien). -No, no me gustan los hombres, y no, no tengo novia.
-Aah, yo tengo una amiga que quiere andar con alguien para darle celos a su exnovio, si quieres te la presento.
-Sí, sí quiero. (algo bueno tuvo que salir ¿su amiga tendrá 14 años también?)
-Bueno, pásame tu correo y conéctate el lunes como a eso de las 4.
-Sí, whatever. Adiós.
A los Lobos por mi última cerveza. 2 hamburguesas por $20. El viento andaba grosero, las nubes volaban bajo. Me urge terminar la lectura del jueves para comenzar de una vez con la del lunes. No había luz en toda la calle.
Volví a casa.
Día que sea.
Bien, no pude seguir la crónica, y alguien en específico sabe por qué. No son detalles que gustan publicarse.
Bástase decir la desfachatez de insultar, agredir, tocar a la fuerza, y luego pedir dinero prestado.
Bah, lo perdono todo -Lain lo vale. Lain vale eso y mucho más-.
En resumen, el Cervantino estuvo bien. Sólo vi lo barato y gratuito, en pos de mi bolsillo y mi escuela, mi diabólica escuela que demanda la comprensión de lecturas incomprensibles.
Termina el Cervantino, sobreviví al alcohol en lo que cabe. Cerré con un antro tan aburrido como son todos los antros punchis-punchis, donde el acontecimiento más interesante, además del cumpleaños de mi hermana, fue la mujer desconocida que llegó y así nomás me regaló un condón.
Ya, se lo agradezco. No sé de qué tenga yo la cara, pero una cosa de ésas vienen bien y jamás sobran.
domingo, 27 de setembro de 2009
¿Por qué los hombres aman a las Gamers?




sábado, 1 de agosto de 2009

El proyecto parecía millonariamente redituable. La franquicia estaba en su clímax y la publicidad no podría ser mejor. The Matrix Online [MxO] prometía ser la continuidad fija de la más representativa saga de un cyberpunk que poco a poco iba robándole terreno al resto de las exposiciones de la ciencia ficción.
The Matrix se reveló en 1999 como la más importante revolución cinematográfica del fin de siglo gracias a sus técnicas de cámara, su anécdota intelectual y la amalgama de simbolismos y referencias culturales. El sinnúmero de parodias que se le hicieron en seguida no fueron sino reconocimientos a la creatividad de los hermanos Wachowski quienes pese a desconocer el medio hollywoodense y con poco presupuesto trajeron al mundo una nueva visión de la relación hombre-máquina mezclando algo de conspiración gubernamental, existencialismo sartriano y la importancia de la elección en la vida del ser humano. Pensadores como Hume, Nietzsche y Baudrillard por sólo mencionar algunos encuentran en The Matrix reflexiones tan propias del filósofo como del personaje o de los diálogos dentro de la película.
secuelas que culminaron con la trama terminaron por demostrar que The Matrix pretendía una monarquía total sobre el género. A esto leY entra aquí el tema que me interesa desarrollar. Llega al terreno de juego The Matrix Online con la idea única de proseguir la historia que Revolutions había ya concluído. Con esa proyección en mente, MxO heredaba la responsabilidad de mantener a The Matrix en el trono donde estaba a través de la narración online y a la continuidad de los sucesos que ocurrirían después de la paz anhelada que si bien servía como conclusión cinematográfica, no era suficiente para satisfacer a los seguidores del universo de The Matrix. Preguntas como ¿Qué pasó con Morfeo? ¿Cómo vivieron los hombres y las máquinas a partir de entonces? ¿Cuánto tiempo podría durar esa paz? y ¿Neo está realmente muerto? Encontrarían sus respuestas dentro de MxO por medio de las acciones de los jugadores y la intervención de personajes que sobrevivieron a la guerra previa y de otros tantos que fueron surgiendo conforme avanzaba la crónica.
La intención era buena: el jugador tomaría la píldora roja tal como lo hicieron los héroes en la pantalla y así se reclutaría en las filas de las fuerzas humanas o bien, apoyaría las posturas de la inteligencia artificial. La idea de comandar una nave, combatir agentes peligrosos, participar en conspiraciones e interactuar con personajes clave de la saga era un éxito seguro, pues The Matrix estaba en la cúspide y los Massive Multiplayer Online [MMO] iban cada día en ascenso. El juego estaba bien hecho y contaba con las exigencias que todo jugador en línea siente familiar.Parecía pues que The Matrix Online era el sustituto perfecto a las tradicionales secuelas cinematográficas. Duró 4 años y medio en la red, tiempo en el que transitaron poco más de 1000 usuarios. ¿Qué fue lo que pasó entonces? Lo que parecía ser la nueva fase de The Matrix quebró poco antes de llegar al lustro y nadie se vio interesado en darle seguimiento a esa legendaria franquicia que los Wachowski habían traído al mundo 10 años atrás.
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quarta-feira, 29 de julho de 2009
quinta-feira, 9 de julho de 2009
quarta-feira, 17 de junho de 2009
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José Alfredo Jiménez lo dice bien: "¿Quién no sabe en esta vida la traición tan conocida que nos deja un mal amor?"; porque, ¿a quién no le han roto por lo menos una vez el corazón? Y es que cuando el objeto deseado o amado desaparece, el dolor es tal que el pecho nos duele y falta la respración, falta la energía. Recordemos a Galdós, a Queiroz, a Flaubert y a otros tantos en quienes las heroínas se morían de amor, de tristeza y pesar, de tormento en el corazón.
terça-feira, 19 de maio de 2009
domingo, 17 de maio de 2009
sexta-feira, 1 de maio de 2009
segunda-feira, 27 de abril de 2009
Para definir lo que es literatura erótica habría que estrictamente dedicarse a definir lo que no es literatura erótica, y lo que ésta logra y pretende con cada una de las palabras obligadamente seleccionadas con cuidado. Sentarse a desmenuzar y clasificar los elementos que la distinguen como tal sería, en cada vez, inventar nuevos requisitos que nada tendrán que ver con la ocasión anterior en la que se ha definido. García Lara acierta en decir “vano sería cualquier intento de análisis o examen del erotismo que no partiera de la previa constatación de su carácter escurridizo y polimorfo”. Con ello entendemos que el erotismo se mueve siempre en un terreno ambiguo e indeterminado. Lo erótico se presenta siempre como algo estrechamente unido al concepto de límite, lo cual forza a establecer hasta dónde pretendemos llegar al momento de guiar al lector hacia un momento sexual, o bien, hacia una insinuación de éste.
Estamos hablando entonces de un género volátil y cambiante, cuya base se encuentra (y esto como premisa del trabajo que aquí presento) en el eufemismo, en el no decir, y en las alusiones (o bien ausencias) que se hacen hacia miembros, acciones y sentires del cuerpo que ante una mención directa podrían ser insultantes o hirientes dependiendo siempre de su forma de presentación. Con esto me refiero a que la literatura erótica, abarcando desde luego también a la poesía, depende del cuidado que el escritor aplique para hablar de una intimidad y una pasión que no excite al lector, sino que lo haga cómplice de un acto que es enteramente personal para ambos. Tal como señala Ana María Moix: “Diríase que con sólo enjuiciar u oir el término ‘literatura erótica’ resultará ya innecesaria toda explicación del mismo, como si expresara por sí solo un contenido, un significado claro, determinado, unívocamente universal con el que todos estuviéramos de acuerdo”. Compartir un sentido tan privado como lo es la sexualidad y la pareja exige mucho tacto a la hora de evocar las ideas que van a darle a la obra el sentido de ser un texto profundo en el deseo personal, pero que cuidando de no hacerlo sentir invasor o punzante.
Para mantener esta diferencia tan delgada y cambiante hace falta, como ya dije, entender lo que no es literatura erótica, y dejarle en claro al lector cuál es la intención de la obra al momento de utilizar ciertas metáforas e imágenes sexuales que puedan ser consideradas ofensivas si no se logran con el tacto adecuado. Aquí habría que pensar en que cada persona va a aplicar las referencias sexuales del texto a su propia sexualidad, y es esta subjetividad, junto con la moral social y el pudor, la que obliga al autor erótico a pensar cuidadosamente sus palabras, y es aquí donde viene el verdadero trabajo del erotismo: ¿cómo recreo algo tan universal y bello como es el sexo en algo tan personal y pecaminoso como es el sexo? El tabú impuesto por la sociedad sobre el tema es lo que forja esta arma de doble filo que el autor debe considerar a la hora de hacer su jugada; tiene que cuidar qué está evocando, cómo lo está evocando y para qué lo está evocando. No tener cuidado en esto sería llanamente poner en la mesa un acto que no solamente es común, sino también castigado.
Es justamente sobre este cuidado como Ana Clavel trabaja y opera en su novela. La autora sabe que el tema que está manejando está confinado a ser un acto deshonroso y despreciable que, si se redacta como tal, como es, como se siente, en lugar de una novela erótica tendremos un testimonio de un pederasta, y no el conflicto sexual y llamativo que siente el personaje principal como víctima de su propio deseo. Mantener un control sobre lo que el lector aprueba y lo que la sociedad reprueba exige de saber utilizar las palabras y encaminar el curso de la historia en un viaje hacia el corazón del hombre apasionado, un viaje que se entienda es sobre la excitación sin hacer mención a ella. El acto erótico se entiende como una subliminación de los simples actos sexuales que se puedan asociar con la belleza y el arte exento absolutamente de todo castigo y censura.
Para fortuna del autor erótico, es sencillo definir qué no es literatura erótica sin ahondar tanto en lo que sí es literatura erótica. Aquí entra un término en general repudiado y tabú como lo es la pornografía, absoluta enemiga del erotismo (la hermana gemela malvada, si se puede decir). Ema Llorente lo expone de la siguiente manera: “La pornografía se siente como un exceso o una superabundancia sin reserva que, en algún sentido, resulta agresiva. Lo pornográfico es descriptivo e imitativo de una realidad externa que copia sin reparos y en detalle”. Estableciendo esta afirmación entendemos pues que el erotismo crea una infinidad de alusiones que pueden inventarse y reinventarse, mientras que la pornografía siempre será una imitación explícita de una realidad que nada tiene que ver con la pasión, sino con la excitación. Es decir, la pornografía es una reacción material en el lector, una excitación directa; en cambio el erotismo, acaso procaz y fuerte, pasa por el filtro del eufemismo y la metáfora para lograr un lenguaje más poético. La pornografía desde luego, no entra en la selección literaria. El acto sexual es siempre el mismo, son los juegos eróticos los que dan la acentuación pasional e innumerable debido su fuerza intelectual. Y es que es el sentido artístico y creativo el que aquí nos ocupa; buscando esa estética, podemos despegarnos del sentido pornográfico o bien, de la perversión del acto sexual, como comenta Ana María Moix “así como el erotismo está íntimamente ligado a la obra de arte en general, ya sea literaria, pictórica o escultórica, la pornografía rara vez guarda relación con lo artístico y pocas son las novelas o relatos pornográficos de los que podamos afirmar que posean una calidad literaria digna de tomarse en cuenta”. Es evidente que el valor de la estética es sobradamente importante y será la metáfora, la alusión y el eufemismo lo que le dé sentido al gusto por la lectura erótica y que, por ello, mantendrá al margen a la pornografía como tal.
Puede verse a la escritura erótica como trasgresora, porque exterioriza una ensoñación-recreación que generalmente se limita al margen de lo privado. La trasgresión reside en exhibir con palabras algo que pertenece al mundo personal de la imaginación o del acto. Desde luego, esto tendría que ver con la violación de determinadas leyes o de seriedad. Es común la asociación del erotismo con el juego y, sobre todo, con un tono intencionalmente relajado. Esto es posible dado que la literatura erótica exalta al amor físico, al pasional, al triunfante, y por ello existe un espacio al júbilo y al juego dada la forma íntima y personal en la que se mueve el erotismo. Su seriedad pues, radicaría en la forma de expresión sobre el acto sexual, y de cómo tener la frialdad para detallar el sexo o la interacción carnal sin llegar a ser por ello explícito o por demás demasiado ilustrado; el erotismo no tiene permiso de ser en extremo revelador, pero sí de reflejar a placer el deseo sexual que el sexo despierta.
Tomando en cuenta que estas licencias están fijadas a términos de autocensura, habría que pensar también que las definiciones a las que está ligada la literatura erótica obedecen a parámetros cambiantes y subjetivos. Más de un lector encasillaría la novela de Clavel como exponente o enaltecedor de la pedofilia sin importar cuánta reflexión o evasión hace el personaje al respecto. Entonces no estaríamos refiriéndonos a literatura erótica, sino a literatura agresora, y aquí volvemos a la búsqueda que defina con exactitud a la literatura erótica, o bien en este caso, al género al que pertenece Las Violetas son flores del deseo.
Existe en ella erotismo pueril que acata las reglas de eufemismo que he estado señalando. Es decir, la autora no revela el deseo por las niñas, sino sólo su deseo como tal. Cierto es que no muchos encontrarán al tema como incitante o sexual, sino lo entenderán como un texto propositivo, arriesgado y perturbante, y si hablamos de culturas sociales más arraigadas, entonces nos estamos enfrentando a una novela absolutamente inmoral y reprobable. Cubrir un punto de vista general se vuelve complicado por la multiforma que tiene el erotismo, y que la novela alcanza a tocar con tintes pasionales y amorosos. Sería necesario plantear el problema del erotismo o de la literatura erótica en relación con la teoría de los géneros y discutir la pertinencia de pensar que puede existir deseo sexual en el estupro y que éste a su vez da pie a subgéneros eróticos. Aunque dicha cuestión rebasa los límites de lo socialmente aceptado, no se encuentra en la novela analizada como un elemento ofensivo o pornográfico, ya que Clavel utiliza la sutileza y la metáfora que hacen la diferencia entre la vulgaridad y el acto sexual. No hay que olvidar que evitando las palabras deshonestas y sustituyéndolas por otras socialmente aceptadas, cualquier tema está permitido entre el público incluido el sexo. José Alonso Hernández lo ve de la siguiente manera: “Tenemos en primer lugar, la designación erótica literal denotativa, es decir, los términos generalmente considerados groseros, razón por la que son rechazados con frecuencia. Este rechazo que, a nivel normativo, extralingüístico desde luego, suele darse también a nivel del habla (“eso no se dice”, “no digas groserías”, etcétera) es el que empuja a la creación de designaciones eufemísticas o metafóricas”. Esta diferencia consiste no sólo en darle forma bella al deseo por Violeta que es de entrada alarmante, sino también dibujarlo a manera amistosa y lúdica para que ningún lector encuentre la novela como grosera u ofensiva. Ana Clavel sabe esto, y cuida su redacción para no dar trámite a la malinterpretación de la novela como un testimonio de un pedófilo, sino como el adentramiento a la visión de un hombre apasionado por las muñecas. Podemos suponer que es la técnica literaria la que rescata o identifica a la obra erótica, y es por ello que sea tan debatible el establecimiento del género. Las palabras en general no son buenas ni malas, ni sucias ni limpias en sí mismas, sino que dependen de la intencionalidad y modo del uso que reciban. Mientras el autor presente un tratamiento de belleza y exaltación más que la excitación explícita y desenfrenada, entonces estamos hablando de una novela erótica per sé.
Naturalmente estoy considerando la cuestión estética en la novela para enfatizar su condición de erotismo y no erotismo. El erotismo y la pornografía no se distinguen ya por su contenido más o menos explícito, ni por su léxico más o menos directo, sino por la presencia de un filtro que opera en lo erótico y que en Las Violetas son flores del deseo funge como censura ante un tema tabú y terriblemente castigado por las sociedades actuales como lo es el libido en sí. Para desarrollar el relato, Clavel aplica lo que parece ser la estética erótica adecuada para no caer en la vulgaridad, pesadez, o dicho en mejor forma, pornografía.
segunda-feira, 13 de abril de 2009
quarta-feira, 1 de abril de 2009
domingo, 22 de março de 2009
quinta-feira, 12 de março de 2009

La Vengadora
