domingo, 17 de maio de 2009
sexta-feira, 1 de maio de 2009
segunda-feira, 27 de abril de 2009
Para definir lo que es literatura erótica habría que estrictamente dedicarse a definir lo que no es literatura erótica, y lo que ésta logra y pretende con cada una de las palabras obligadamente seleccionadas con cuidado. Sentarse a desmenuzar y clasificar los elementos que la distinguen como tal sería, en cada vez, inventar nuevos requisitos que nada tendrán que ver con la ocasión anterior en la que se ha definido. García Lara acierta en decir “vano sería cualquier intento de análisis o examen del erotismo que no partiera de la previa constatación de su carácter escurridizo y polimorfo”. Con ello entendemos que el erotismo se mueve siempre en un terreno ambiguo e indeterminado. Lo erótico se presenta siempre como algo estrechamente unido al concepto de límite, lo cual forza a establecer hasta dónde pretendemos llegar al momento de guiar al lector hacia un momento sexual, o bien, hacia una insinuación de éste.
Estamos hablando entonces de un género volátil y cambiante, cuya base se encuentra (y esto como premisa del trabajo que aquí presento) en el eufemismo, en el no decir, y en las alusiones (o bien ausencias) que se hacen hacia miembros, acciones y sentires del cuerpo que ante una mención directa podrían ser insultantes o hirientes dependiendo siempre de su forma de presentación. Con esto me refiero a que la literatura erótica, abarcando desde luego también a la poesía, depende del cuidado que el escritor aplique para hablar de una intimidad y una pasión que no excite al lector, sino que lo haga cómplice de un acto que es enteramente personal para ambos. Tal como señala Ana María Moix: “Diríase que con sólo enjuiciar u oir el término ‘literatura erótica’ resultará ya innecesaria toda explicación del mismo, como si expresara por sí solo un contenido, un significado claro, determinado, unívocamente universal con el que todos estuviéramos de acuerdo”. Compartir un sentido tan privado como lo es la sexualidad y la pareja exige mucho tacto a la hora de evocar las ideas que van a darle a la obra el sentido de ser un texto profundo en el deseo personal, pero que cuidando de no hacerlo sentir invasor o punzante.
Para mantener esta diferencia tan delgada y cambiante hace falta, como ya dije, entender lo que no es literatura erótica, y dejarle en claro al lector cuál es la intención de la obra al momento de utilizar ciertas metáforas e imágenes sexuales que puedan ser consideradas ofensivas si no se logran con el tacto adecuado. Aquí habría que pensar en que cada persona va a aplicar las referencias sexuales del texto a su propia sexualidad, y es esta subjetividad, junto con la moral social y el pudor, la que obliga al autor erótico a pensar cuidadosamente sus palabras, y es aquí donde viene el verdadero trabajo del erotismo: ¿cómo recreo algo tan universal y bello como es el sexo en algo tan personal y pecaminoso como es el sexo? El tabú impuesto por la sociedad sobre el tema es lo que forja esta arma de doble filo que el autor debe considerar a la hora de hacer su jugada; tiene que cuidar qué está evocando, cómo lo está evocando y para qué lo está evocando. No tener cuidado en esto sería llanamente poner en la mesa un acto que no solamente es común, sino también castigado.
Es justamente sobre este cuidado como Ana Clavel trabaja y opera en su novela. La autora sabe que el tema que está manejando está confinado a ser un acto deshonroso y despreciable que, si se redacta como tal, como es, como se siente, en lugar de una novela erótica tendremos un testimonio de un pederasta, y no el conflicto sexual y llamativo que siente el personaje principal como víctima de su propio deseo. Mantener un control sobre lo que el lector aprueba y lo que la sociedad reprueba exige de saber utilizar las palabras y encaminar el curso de la historia en un viaje hacia el corazón del hombre apasionado, un viaje que se entienda es sobre la excitación sin hacer mención a ella. El acto erótico se entiende como una subliminación de los simples actos sexuales que se puedan asociar con la belleza y el arte exento absolutamente de todo castigo y censura.
Para fortuna del autor erótico, es sencillo definir qué no es literatura erótica sin ahondar tanto en lo que sí es literatura erótica. Aquí entra un término en general repudiado y tabú como lo es la pornografía, absoluta enemiga del erotismo (la hermana gemela malvada, si se puede decir). Ema Llorente lo expone de la siguiente manera: “La pornografía se siente como un exceso o una superabundancia sin reserva que, en algún sentido, resulta agresiva. Lo pornográfico es descriptivo e imitativo de una realidad externa que copia sin reparos y en detalle”. Estableciendo esta afirmación entendemos pues que el erotismo crea una infinidad de alusiones que pueden inventarse y reinventarse, mientras que la pornografía siempre será una imitación explícita de una realidad que nada tiene que ver con la pasión, sino con la excitación. Es decir, la pornografía es una reacción material en el lector, una excitación directa; en cambio el erotismo, acaso procaz y fuerte, pasa por el filtro del eufemismo y la metáfora para lograr un lenguaje más poético. La pornografía desde luego, no entra en la selección literaria. El acto sexual es siempre el mismo, son los juegos eróticos los que dan la acentuación pasional e innumerable debido su fuerza intelectual. Y es que es el sentido artístico y creativo el que aquí nos ocupa; buscando esa estética, podemos despegarnos del sentido pornográfico o bien, de la perversión del acto sexual, como comenta Ana María Moix “así como el erotismo está íntimamente ligado a la obra de arte en general, ya sea literaria, pictórica o escultórica, la pornografía rara vez guarda relación con lo artístico y pocas son las novelas o relatos pornográficos de los que podamos afirmar que posean una calidad literaria digna de tomarse en cuenta”. Es evidente que el valor de la estética es sobradamente importante y será la metáfora, la alusión y el eufemismo lo que le dé sentido al gusto por la lectura erótica y que, por ello, mantendrá al margen a la pornografía como tal.
Puede verse a la escritura erótica como trasgresora, porque exterioriza una ensoñación-recreación que generalmente se limita al margen de lo privado. La trasgresión reside en exhibir con palabras algo que pertenece al mundo personal de la imaginación o del acto. Desde luego, esto tendría que ver con la violación de determinadas leyes o de seriedad. Es común la asociación del erotismo con el juego y, sobre todo, con un tono intencionalmente relajado. Esto es posible dado que la literatura erótica exalta al amor físico, al pasional, al triunfante, y por ello existe un espacio al júbilo y al juego dada la forma íntima y personal en la que se mueve el erotismo. Su seriedad pues, radicaría en la forma de expresión sobre el acto sexual, y de cómo tener la frialdad para detallar el sexo o la interacción carnal sin llegar a ser por ello explícito o por demás demasiado ilustrado; el erotismo no tiene permiso de ser en extremo revelador, pero sí de reflejar a placer el deseo sexual que el sexo despierta.
Tomando en cuenta que estas licencias están fijadas a términos de autocensura, habría que pensar también que las definiciones a las que está ligada la literatura erótica obedecen a parámetros cambiantes y subjetivos. Más de un lector encasillaría la novela de Clavel como exponente o enaltecedor de la pedofilia sin importar cuánta reflexión o evasión hace el personaje al respecto. Entonces no estaríamos refiriéndonos a literatura erótica, sino a literatura agresora, y aquí volvemos a la búsqueda que defina con exactitud a la literatura erótica, o bien en este caso, al género al que pertenece Las Violetas son flores del deseo.
Existe en ella erotismo pueril que acata las reglas de eufemismo que he estado señalando. Es decir, la autora no revela el deseo por las niñas, sino sólo su deseo como tal. Cierto es que no muchos encontrarán al tema como incitante o sexual, sino lo entenderán como un texto propositivo, arriesgado y perturbante, y si hablamos de culturas sociales más arraigadas, entonces nos estamos enfrentando a una novela absolutamente inmoral y reprobable. Cubrir un punto de vista general se vuelve complicado por la multiforma que tiene el erotismo, y que la novela alcanza a tocar con tintes pasionales y amorosos. Sería necesario plantear el problema del erotismo o de la literatura erótica en relación con la teoría de los géneros y discutir la pertinencia de pensar que puede existir deseo sexual en el estupro y que éste a su vez da pie a subgéneros eróticos. Aunque dicha cuestión rebasa los límites de lo socialmente aceptado, no se encuentra en la novela analizada como un elemento ofensivo o pornográfico, ya que Clavel utiliza la sutileza y la metáfora que hacen la diferencia entre la vulgaridad y el acto sexual. No hay que olvidar que evitando las palabras deshonestas y sustituyéndolas por otras socialmente aceptadas, cualquier tema está permitido entre el público incluido el sexo. José Alonso Hernández lo ve de la siguiente manera: “Tenemos en primer lugar, la designación erótica literal denotativa, es decir, los términos generalmente considerados groseros, razón por la que son rechazados con frecuencia. Este rechazo que, a nivel normativo, extralingüístico desde luego, suele darse también a nivel del habla (“eso no se dice”, “no digas groserías”, etcétera) es el que empuja a la creación de designaciones eufemísticas o metafóricas”. Esta diferencia consiste no sólo en darle forma bella al deseo por Violeta que es de entrada alarmante, sino también dibujarlo a manera amistosa y lúdica para que ningún lector encuentre la novela como grosera u ofensiva. Ana Clavel sabe esto, y cuida su redacción para no dar trámite a la malinterpretación de la novela como un testimonio de un pedófilo, sino como el adentramiento a la visión de un hombre apasionado por las muñecas. Podemos suponer que es la técnica literaria la que rescata o identifica a la obra erótica, y es por ello que sea tan debatible el establecimiento del género. Las palabras en general no son buenas ni malas, ni sucias ni limpias en sí mismas, sino que dependen de la intencionalidad y modo del uso que reciban. Mientras el autor presente un tratamiento de belleza y exaltación más que la excitación explícita y desenfrenada, entonces estamos hablando de una novela erótica per sé.
Naturalmente estoy considerando la cuestión estética en la novela para enfatizar su condición de erotismo y no erotismo. El erotismo y la pornografía no se distinguen ya por su contenido más o menos explícito, ni por su léxico más o menos directo, sino por la presencia de un filtro que opera en lo erótico y que en Las Violetas son flores del deseo funge como censura ante un tema tabú y terriblemente castigado por las sociedades actuales como lo es el libido en sí. Para desarrollar el relato, Clavel aplica lo que parece ser la estética erótica adecuada para no caer en la vulgaridad, pesadez, o dicho en mejor forma, pornografía.
segunda-feira, 13 de abril de 2009
quarta-feira, 1 de abril de 2009
domingo, 22 de março de 2009
quinta-feira, 12 de março de 2009

La Vengadora

sexta-feira, 20 de fevereiro de 2009
Esperamos
yo y mi cama
un tendido de sales viejas
un refrigerador vacío.
Silencio.
Yo y lo que
asumo
era un eco
esperamos la asonancia
como respuesta
como sangre en los ojos
como siempre, la vida y la muerte.
Porque tú no mueres
Alessa del demonio.
Temo el fiero de tu nombre
y castigo (como sea)
esa insolencia ajena al tiempo.
Tú tan voceada, tan intangible
más lejana que la felicidad embruta.
No mueres nunca
ni aun cuando respiro.
No dejas de restaurar tus dientes
en mis repetidas ansias de multiplicarte.
En el sótano de tus paraísos
en la perpetuidad de tus brazos largos
en esta enferma cara mía.
En tu beso de carne cuando duermo
al aire, mi aire, un aire agitado;
un niño temeroso de la materia
y de la silueta que se ha extinto.
Pero tú no, Alessa del demonio
tú no sabes ser unísona
será por ello que te deteste.
Tú no sonríes bonito
ni me enorgullece decir que te quiero.
Dama de hierro sin dama ni hierro
que si bebo a la salud de tus pechos
es para salir de esta muerte
y volver –en cada vez– al mismo sitio.
Más que un hombre
soy un forastero cargado de letras
como fantasmas de sangre
que nunca dejó de tener dieciséis años.
Que se tutea con tu muerte
que palabrea tus intestinos colgando.
Que te quiere muerta, infeliz, destazada
en la insalubre cabeza
de la podredumbre y las bibliotecas.
Como aliento de tierra
el reflejo de eliminar un asco con otro.
Voluntad por permitirme la tez ahumada
la voz que te encuentra
la voz marabunta que te arranque los pelos
como estas ansias de matarte
y hacer de tus días
unas tragedias circulares.
Afirmar el fracaso de Venus
y de tus mártires llorones.
Tu estampa en cualquier laguna
ahí libre te deja libre.
Horror sagrado; el miedo.
Alessa
Violeta
Angelina
Armanda
Luisa
Aléssima del grande y estúpido demonio;
sangrante en la sábana
ciega por las luces negras.
Árbol en agua turbia le duele la vida
y se amanece, cada vez, en sí mismo.
Ay Alessa
maniquí de piernas abiertas
mojadas
Ay del hombre que vea tus octavas
y que pretenda, al final de su caída
seguirse fértil y vanidoso.
Hombres como tales
tronándose los dedos de liebre
pizcando el sabor a charco.
Enamoran a sepultureras
del acaso cañón de su miseria
como si allí existiese
alguna medianamente correcta.
Es la tentación, Alessa
la misma que redactó en saliva y puño
la espantosa vida de Alicia.
La tentación por haberte ahogado en cera hace mil años.
Tentación de humo, sin hueco fijo
sin manera de escapar
del cuerpo humano
el cuerpo lobo
de guardia baja
el cuerpo amante.
Por eso has de beberte al demonio
con ese plástico ardiente de carmina seca.
Para no pedirte yo, ni alguna otra tontería
que te destruyas el nombre
y lo rescribas
en uñas de mujer atacante
cintura de mujer monumento
vientre de mujer entregada
el cuerpo amante.
Al final eres lo que quieras
ojo de muerto
aparición de algún muro.
Fuente evolutiva y la sangre de mis hijos con su propio mundo.
Alessa colectiva, siempre del demonio
siempre de los hombres drogantes contigo
en ti se piensan omnideseados
aquellos tristes errores del infierno.
De infamia transparente
grasa, de total grasa
llenas los besos que se chupan de tus bocas
de tus mil bocas hondas y pesadas
azules, transparentes, pesticidas..
Todas a favor del hambre
por la guerra de voces atrapadas.
A favor de las noches sin ellos
cuando te hartas de ti misma.
Hombres, todos los hombres
que te orillan al intersueño
con la probable fijación
en mantener la esperanza
en las fauces de Alighieri.
Y seguimos esperando.
segunda-feira, 9 de fevereiro de 2009
ni Carlos Becerra
Ni Jorge Cuesta
¿Y entonces quién...?
¿César Vallejo?
¿Octavio Paz?
¿José Revueltas?
Tal vez Efraín Huerta..
No señores, ninguno de ellos le llega a los talones a esta poetiza.
La mejor literatura mexicana viene de nadie menos
que de los cultos y pensadores, los talentosos y muy intelectuales
RBD
con su poemario -total merecedor de sus 30'000 ejemplares publicados-
Dulce Amargo...
que ya viene RBD a quitarte tu Premio Nobel.
quinta-feira, 5 de fevereiro de 2009
sábado, 24 de janeiro de 2009
Dos cosas me quedaron muy claras luego de salir esta noche de la sala del cine. Dos datos que a veces -sobre todo entre semana- olvido por completo. Habían un par de niñas emo a las puertas del edificio que volteaban el rostro como las grandes estrellas alemanas:
terça-feira, 13 de janeiro de 2009
segunda-feira, 5 de janeiro de 2009
Ojos puros, azules de perla vítrea
tú siempre me miras
porque yo siempre te miro.
¡Ah! Demasiado sumisa, hermosa
conservas la belleza.
Por eso soy triste y sufro
tan feliz, que te duele.
Quiero hacerte daño y destruirte
¿qué pensarías si me conocieras?
¿Sonreirás sin decir palabra?
Las maldiciones de tu boca
me son perlas.
Mi mano izquierda en tu rostro
como irte a robar un beso
entonces mi pulgar entra en tu cuenca
abrupto, decidido
como perforando un agujero.
¡Qué sensación tu gelatina
tiembla del éxtasis obsceno!
Se mezcla con tus vueltas.
Debo probar tu sangre.
¿Cómo son tus gritos dolientes?
Tus lágrimas de cinabrio rojo
corren por tus ojos aplastados.
No podrás ver el hambre que te tengo
desesperanza, tus besos no los pierdo.
Como beber tu llanto, refinar la agonía
morder tu lengua, destrozarla.
Los tuyos, besos de una tinta.
¡Ah! qué cotas de eufonía alcanzaría
al cumplir estos deseos como
una bestia glotona y voraz.
Tus mejillas sonrosas -todas sabrosas-
para cautivar mi gusto
y llorarte como un niño
Y también tu oreja
que subo hasta mis labios
para hundir los dientes
en su tersa carne.
Tus orejas que a veces me oyeron
nunca mentí
pero tenía mis secretos.
Pero ¿qué puedes pensar de mí?;
me odias, tienes miedo
como si entrases a mi fin de obra
y ahí
podrías destruirme
no me importa.
Puedes destruirme
no me importa.
sexta-feira, 19 de dezembro de 2008
En una ocasión me encontraba descansando en la cocina de la casa, comiendo alguna tontería a la mano, cuando mi padre entró en la cocina tranquilo, agarró unos pistaches y se quedó viendo a la ventana que da al patio. Se echó algunos pistaches a la boca y me dijo -ayúdeme a bajar las naranjas del naranjo-.
-¿El naranjo?- respondí incrédulo mientras veía en el patio aquel feísimo árbol de la esquina que crecía opaco y triste apartado de la casa entre la pared sucia y el cuarto de herramientas abandonado. -Ni han de servir- le dije desanimado -seguramente las naranjas están ácidas y secas. Ese árbol no se alimenta nada más que de smog y de la basura de los perros-.
Mi padre sonrió y dijo -¿de dónde cree que las hemos estado sacando?-
quinta-feira, 11 de dezembro de 2008
-001.jpg)
Buen día, pared inrota
escondida en las rodillas
entregada a los escombros
Buenos días, buenos días.
Abro mi espacio
como alejando a Dios de mi sonrisa
de mi plegaria, de mi espasmo
ay Dios, de mis buenos días.
Mi problema es que me he ido lejos
quieto
a una fracción de la luna
de la puta, de octubre, de las paredes inrotas
Aire de hierro
Ardor en la sangre
Libros de hierro.
Problema también ese ojo de muerte
tendido a la siniestra, machucando mi renuncia
Agua breve, despertar a media matanza
Ese ojo tiene veinticuatro manos alcohólicas y acaricia un sepulcro.
La falta de fe lo sobretacta
me pega su constitución, su Cristo, su Fausto
Castiga, licúa, mortaliza
No hay más duda... -definitivamente-
me está dando los buenos días.
Maldito ojo de muerte; eres un buitre en mi cuarto
Buitre, sí
Buenos días.
domingo, 30 de novembro de 2008
¿qué sentido tiene lo que haces?
-[No lo recuerdo, pff]

Mi padre me enseñó a cambiar una llanta
para que ninguna situación arbitraria interfiera en el destino
Mi madre me enseñó a leer
para tener cuidado con esas letras chiquitas al final de los contratos
El maestro Payán me enseñó a escribir
para entender el aire que respiro
Daniel me enseñó a manejar
para no tener pretextos, ni depender de nadie
Mi tía Marta me enseñó la tristeza del divorcio
para que no vaya yo a casarme con alguna chilanga
Mi tía Carmen me enseñó la alegría de la solitud
ella fue a quien más gusto le dio mi carrera
Krisel me enseñó la diversidad de la gente
para ser más tolerante con los mexicanos promedio
Mi abuela me enseñó el cariño que no muere
y es que ella es la mismísima Úrsula Iguarán en persona
Jauregui me enseñó artes marciales
para no tener miedo de enfrentarme a las cosas hostiles
Toto me enseñó a cocinar arroz
por si se me quema el cereal
Ana me enseñó a jugar Backgammon
para que los lugares aburridos no sean tan aburridos
Marta me enseñó a identificar a las personas desde la primera salida
para confiar lágrimas y vulnerabilidades sólo a la gente adecuada
Alejandra me enseñó a luchar por cosas imprescindibles que me fastidian
o como diría ella: ¡A darle átomos!
Javo me enseñó el amor en la muerte
y otros tóxicos más
Effi me enseñó el título de la primera canción del penúltimo disco del Bersuit
por aquello de las indiscreciones
Sumire me enseñó la lujuria
y así me encadenó a mí mismo.
Alessa me enseñó la sublimación del amorío
para que nadie me haga daño
Fátima me enseñó las trampas del amorío
y que no todas las personas están a la altura de las circunstancias
Samantha me enseñó que hay métodos para olvidar a la gente
y que éstos llegan a pesar 3'600 gramos
Alma me enseñó que se puede soñar con gente de otros mundos
para que no me lamente por no estar allá
Marcela me enseñó la pedofilia
aunque me duela, temet nosce.
Damián me enseñó la importancia de la amistad
para que yo, al filo de mis días, redactara algo como esto
quarta-feira, 19 de novembro de 2008
.jpg)
Profesión: Vocalista
Apodo: VIH
Nacimiento: 18 Enero 1971
Estado civil: Casado
Medio hermano: Mark Chavez
Padre: Rick Davis
Hermana: Alyssa Davis
Hijo: Nathan Houseman Davis
Esposa: Renee Davis
Jonathan H, Davis Nació en Bakersfield, California el 18 de Enero de 1971 y lo apodaban V.I.H.
No se le decía por tener Sida o ser homosexual, así le decían en la preparatoria por tener las siglas V I H tatuadas en su brazo izquierdo.
Jonathan comenta: Ese tatuaje probablemente me ha salvado la vida muchas veces. Ya conoces esas situaciones en la que la lujuria y la pasión te poseen; en esos momentos volteo a ver mi tatuaje y recuerdo que el virus está allí en todas partes y que podría estar en cualquier persona.
En su brazo derecho tiene tatuado a un clérigo desollándole la piel.
Este arzobispo simboliza las atrocidades que comete y ha cometido la religión. Me está quitando mi piel para tratar de revelar a Cristo. Representa toda la corrupción que la religión significa. Yo no creo en ninguna secta debido al vandalismo que todas y cada una significan ¿o en verdad crees que todo ese dinero que ganan es todo para una buena causa?
Con sólo tres años, su padre y su madre se divorciaron y su padre se volvió a casar 9 años más tarde. Nacido en Bakersfield, California, Davis vivió con su padre y madrastra. Su padre trabajaba en la industria musical con los Buck Owens and the Buckaroos, donde tocaba el teclado. También tenía una pequeña tienda de instrumentos musicales donde Davis trabajaba de vez en cuando. El hecho de tener tanto contacto con los instrumentos musicales favoreció al interés por la música del joven Davis. En el instituto se aficionó y comenzó a tocar también el piano y la gaita (su abuela era escosesa). Durante su infancia, Davis se encontró con muchas dificultades (incluyendo el presunto abuso infantil de su madrastra, las intimidaciones violentas por las que pasó en la escuela, entre otras) lo cual usó de inspiración para escribir sus canciones.
Con 16 comenzó a trabajar como ayudante en un laboratorio forense. Según Davis, "pensé que sería interesante ver cadáveres y cortarlos en pedazos… por aquella época todo lo que veía eran películas de horror, y quería sentir algo más real. Al comienzo era repulsivo, nunca olvidaré el sonido del escalpelo abriendo la carne, pero me encantaba imaginarme cómo había muerto aquella gente." Con 18 años, los padres de Davis lo echan de casa e ingresa en la Escuela de Ciencias Forenses de San Fransisco. Ya diplomado, pasó un tiempo trabajando nuevamente como asistente, esta vez para el forense del condado de Kern, California.
domingo, 9 de novembro de 2008
porque entiendes muy bien que yo amo al futbol.
-Spot de Tv Azteca.
Bueno, no. No fue extrañamente. Admito que supe la razón casi de inmediato. La razón que usé para devolverle la sonrisa comprometida como laudándole el profético comentario.
El barman me entregó las cervezas que estaba yo esperando, las pagué y continué viendo el partido en la barra, a un lado de aquel compañero que me abordó para poder ver el juego junto conmigo.
-Y el Chitiva qué? -prosiguió diciendo entre sonrisas; -Dizque lo compraron para que les hiciera milagros y no vale verga el güey.
-Es cierto -me animé a contestar. -Me parece mejor jugador Santibáñez.
Usualmente cuando me abordan en la barra tomo mi cerveza y sin decir nada me dirijo a mi lugar. Pero el hombre me tenía muy entretenido; me tenían entretenido él y esa verdad absoluta suya de su afición al fútbol: disfrutaba ser mediocre.
Y no hablo de un hombre mediocre en el término despectivo, inferior o limitado. Me llamó tanto la atención que al susodicho señor le causara verdadera gracia la constante derrota, que estaba yo seguro de que no era americanista, porque los americanistas se hacen de la vista gorda y fingen que los partidos en donde hicieron el ridículo no existieron nunca.
Este hombre no era así. Este hombre afirmaba con placer que los Indios de Juárez serían aplastados por un equipo que lleva 6 partidos consecutivos sin ganar, y que su figura estrella, Chitiva, era un completo imbécil.
En lo que respecta a mí, apoyo a los Indios por ética y honor a la raíz. Me da gusto que escapen al descenso, reviso la matemática para ver si califican, y sigo de cerca los resultados que obtienen, y así se lo externé al colega. -Al menos ya hicieron 19 puntos, y están más arriba que los Rayados.
-¡No hombre, ni me digas! -Refunfuñó el amigo llevándose las manos al rostro. -El equipo al que yo le voy va en el último lugar. He ido a todos sus juegos a verlos en vivo y siempre me llevo una bolsa de papel para ponérmela en la cabeza y me dé menos vergüenza. Es más, ni siquiera celebro los goles porque como voy yo solo al estadio, pues luego me linchan todos.
Me pareció un acercamiento interesante al folklore del fútbol en el mexicano. Y lo he sentido más ahora que un equipo chihuahuense está dando la cara. El buen hombre ya se sabía perdedor por ser de Chihuahua y por ser necaxista. Pero tenía un espíritu de aficionado y seguidor de su equipo realmente invaluable. Mira que ir a verlos en cada oportunidad que se presente para presenciar tus derrotas y no sentir gusto por tus victorias, es una actitud muy mexicana,que ya quisieran tener los extranjeros.
Yo pienso que deberían haber necaxistas en Argentina. Para que vean cómo perder es para muchos un muy lúcido estilo de vida.
Por cierto que....
Indios le ganó a Cruz Azul
el Necaxa le ganó al Atlante
y el Puebla le ganó a Chivas ¬¬
